Tal vez el término le asuste y se sienta perdido en un terreno que desconoce por completo. ¿Sabe qué lo hará sentirse tranquilo? aprender todo lo que pueda sobre la diabetes, seguir su tratamiento tal como le indicó el médico y tener una actitud positiva. De esta manera usted puede mejorar esos sentimientos que en este momento le parecen difícil de manejar.

El médico le prescribe el mejor tratamiento de acuerdo al tipo de diabetes que padece. El principal objetivo del tratamiento es mantener los niveles de glucosa en la sangre en cantidades normales, o lo más cercano posible a lo normal.

La clave para tener un buen control de la diabetes es el equilibrio de la cantidad correcta de: alimentos, actividad física, mantenimiento del peso deseable y los medicamentos. Practicar un deporte; caminar y bailar son excelentes ejercicios.

La dieta utilizada en el tratamiento de la diabetes consiste en comidas bien balanceadas que le ayuden a controlar el azúcar en su sangre.

1.    Siga el plan de comidas recetado.

2.    Coma a sus horas diariamente.

3.    No omita ninguna comida.

4.    Evite los alimentos ricos en azúcar: miel, refrescos, tortas, etc.

5.    Evite los alimentos muy grasosos.

6.    No tome más de 2 vasos de bebidas alcohólicas por día.

El comer demasiado e inadecuadamente elevará su azúcar, afectando su organismo y desarrollando complicaciones.

1.    Lea con detenimiento todas las etiquetas de alimentos que consume.

2.    Los alimentos dietéticos no son tan necesarios y pueden ser inapropiados para su plan alimentario.

3.    Cuando coma fuera de casa, sustituya sus alimentos de acuerdo a su plan de alimentación.

4.    Si una comida va a demorarse, coma una porción de fruta, jugo o leche a la hora que debería estar comiendo, para evitar que se le baje el azúcar en la sangre.

5.    El sobrepeso aumenta las necesidades de insulina y complica el control de la diabetes. Es esencial que pierda peso, si tiene más kilos de lo que debe.

Aprenda a decir NO sin que se sienta la gente, y bloquee su mente frente a lo que le hace daño. Pero si cada vez que ve algo dulce dice: ¡Ay que ganas tengo de comerlo! ¡pobrecito de mí!, entonces la dieta le costará el triple esfuerzo. Diga simplemente ¡no, la verdad es que ni lo deseo tanto, piense en otra cosa y ¡ya está!

La diabetes no puede ser tratada sólo por el médico. La persona con diabetes debe conocer la enfermedad y tener la capacidad y voluntad para mantenerla controlada.