Los antibióticos son medicamentos que se utilizan para tratar las infecciones bacterianas. Cada antibiótico es eficaz solo frente a determinadas bacterias y, en el proceso de selección del antibiótico para el tratamiento de una infección, el médico debe determinar cuál es la bacteria responsable de dicha infección.

A la hora de escoger un antibiótico, los médicos toman en cuenta:

  1. La naturaleza y la gravedad de la infección.

  2. El estado del sistema inmunológico del paciente.

  3. Los posibles efectos secundarios del medicamento.

  4. La posibilidad de alergias y otras reacciones graves al fármaco.

  5. El costo del antibiótico.

La vía de administración de los antibióticos puede ocurrir por vía oral o parenteral (intravenosa o intramuscular). Depende principalmente de la biodisponibilidad de estos fármacos in vivo.

Tanto médicos como pacientes, tienen la percepción generalizada de que los antibióticos intravenosos o intramusculares son mejores que los orales, que son más fuertes, o que actúan más rápido. Pero la realidad es que las bacterias que han infectado al cuerpo no se preocupan (o incluso ni saben) que los antibióticos hayan ingresado una vena o por el estómago.

Se han realizado varios estudios de investigación comparando la eficacia del tratamiento con antibióticos intravenosos y orales en varios tipos de infecciones. Ninguno de estos estudios encontró que el tratamiento oral sea inferior al intravenoso, así que si está indicado, es mejor usar vía la vía oral.

El tratamiento con antibiótico por vía oral tiene varias ventajas:

  • Es más económico (no se necesitan jeringas, agujas, diluyentes, equipo de suero, sueros).
  • No se necesita un acceso a través de la vena.
  • No hay complicaciones asociadas (inflamación de las venas, formación de coágulos, infecciones en la sangre)
  • Es más cómodo para los pacientes.

Por otro lado, para el tratamiento por vía oral el paciente:

  • Debe estar consciente.
  • Debe tener un sistema digestivo intacto (no puede si tiene dificultades para tragar, vómitos y problemas de absorción de los alimentos)
  • La aparición de efectos beneficiosos puede tardar de 30 minutos a 6 horas.
  • Parte de la dosis administrada se pierde al pasar a través del hígado para poder llegar a la sangre.

Los antibióticos administrados por vía intravenosa tienen una rápida distribución y respuesta clínica en el paciente. La disponibilidad para actuar sobre la infección es del 100% ya que la dosis completa llega a la sangre. La administración por vena también es útil en los casos en que la persona no puede tomar medicamentos por la boca o se necesita un efecto urgente. Hay casos en los que las dosis de medicación requeridas solo se pueden alcanzar por vía intravenosa. Algunas bacterias solo pueden tratarse con antibióticos que están disponibles por vía intravenosa.

La administración intravenosa solo debe utilizarse, sí está justificado por la enfermedad del paciente o las tendencias de resistencia asociadas con la bacteria. Los médicos deben ser conscientes de las ventajas, desventajas y la relevancia de los antibióticos por vía intravenosa y oral, y utilizarlos de forma adecuada, según la situación clínica, que debe evaluarse caso por caso.