La fuerte escalada en el último mes en el precio del dólar en los mercados alternativos de Argentina ha movido al Gobierno de Alberto Fernández a introducir modificaciones en sus regulaciones cambiarias que, si bien no suponen un giro total en la estrategia, evidencian cierto cambio de orientación que busca poner paños fríos en las expectativas de los inversores.

La cotización de la moneda estadounidense en el mercado informal y en los canales financieros no ha dejado de crecer desde que el pasado 15 de septiembre el Banco Central dictara nuevas restricciones para el acceso a divisas en la plaza oficial con el objetivo de frenar la sangría de las reservas monetarias.

El incremento se aceleró en las últimas dos semanas, llegando a cotizaciones alternativas que más que duplican el valor oficial, obligando a las autoridades a tomar nuevas decisiones para intentar apaciguar las tensiones cambiarias.

Las medidas anunciadas este lunes por el Ministerio de Economía buscan, sobre todo, darle mayor fluidez y liquidez a las operaciones con bonos y acciones cuya finalidad es obtener dólares.

Desde que en septiembre del año pasado se impusieron restricciones para la compra de dólares en bancos y casas de cambio, las operaciones de este tipo han florecido, impulsando los valores y presionando al alza también el precio del dólar en el mercado minorista informal.

Las medidas dictadas hace un mes apuntaron a restringir la operación de los denominados «dólar bolsa» y «dólar contado con liquidación» (CCL), que se realiza comprando bonos y acciones en pesos y vendiendo en dólares esos títulos.

Al restringirse las operaciones, el volumen de operaciones mermó y aumentó su volatilidad, elevando aún más el precio: el CCL cerró este lunes a 165 pesos por unidad, casi un 113 % más que el precio del dólar mayorista oficial.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, ha reconocido que esta brecha impacta negativamente en las expectativas.

El viernes pasado, el ministro dijo que no habría modificaciones respecto a la política aplicada al tipo de cambio oficial -que básicamente convalida devaluaciones de unos pocos centavos a diario-, pero sí adelantó que habría un «cambio de dirección» en cuanto a la política de controles para el CCL, facilitando su operación, lo que finalmente se concretó este lunes.

Por ejemplo, el plazo de entre cinco y quince días que como mínimo se exigía a un inversor para retener títulos en sus carteras antes de venderlos baja a tres días, lo que hará más fluido al mercado.

Las medidas no representan un cambio radical de estrategia. El propio Guzmán dijo que las restricciones cambiarias no desaparecerán hasta que Argentina logre «más robustez» en sus reservas monetarias. Pero sí suponen una búsqueda de un esquema de regulación cambiaria más eficiente.

¿Alcanzará para frenar el alza del dólar? Habrá que esperar a ver el comportamiento de las cotizaciones alternativas en los próximos días.

Argentina, en tanto, sostiene que los valores a los que llegó el dólar paralelo, en particular el informal, que este lunes tocó un máximo de 181 pesos por unidad, «no representa la realidad» del país y los avances hacia la «normalización» financiera logrados en los últimos meses.

Muchos expertos sostienen que el precio del dólar sube por múltiples factores -escasez de divisas por exportaciones insuficientes, necesidades del Tesoro de dólares para pagar deudas, exceso de pesos por emisión monetaria que incentiva la demanda de dólares-, pero, sobre todo, por la desconfianza de los inversores que buscan cobertura ante un escenario económico muy duro, con un desplome en el PIB cercano al 12 % este año.

«El Gobierno ha implementado un plan de mayor gestión a la regulación, no es un plan para crecer, desregular o mostrar un camino de esperanza a futuro», observó este lunes en un informe el economista Salvador Di Stefano.

Según el Gobierno, el deterioro de las expectativas no se condice con el «robusto superávit comercial» que Argentina logrará este año ni con el nuevo horizonte de compromisos financieros logrado tras la reciente reestructuración de deuda. con acreedores privados.

Y para reforzar la señal al mercado con miras a torcer las expectativas, anunció este lunes que el Tesoro en noviembre licitará títulos en dólares por 750 millones de dólares, lo que le permitirá más que asegurar los pagos por 154 millones de dólares en concepto de servicios de intereses por títulos emitidos en los recuentes canjes de deuda.