La Organización de los Estados Americanos (OEA) y Bolivia suscribieron, este lunes, un acuerdo para la observación electoral para los comicios generales «más difíciles» de la historia, según afirmó Jaime Aparicio, el representante del país ante el organismo hemisférico.

«Bolivia se enfrenta a las elecciones más complicadas, más difíciles y más importantes de la historia contemporánea», señaló Aparicio.

El diplomático emitió esa postura luego de suscribir un acuerdo de privilegios e inmunidades con el secretario General de la OEA, Luis Almagro, para que la misión de observación de ese organismo vigile el proceso electoral boliviano.

El embajador expresó que existe mucha confianza de la población en que el rol de la OEA será crucial, el cual también estará apoyado por la Unión Europea (UE), el Centro Carter y otras misiones de observación.

«Y es la mayor garantía de que estas elecciones se van a realizar con transparencia, objetividad y con integridad», agregó Aparicio.

Es la vigésima vez, que la OEA envía una Misión de Observación Electoral a Bolivia.

En esa línea, la ministra de Relaciones Exteriores, Karen Longaric, indicó que esa cartera ha realizado un esfuerzo muy grande para lograr la presencia de misiones de observadores electorales numerosas, para que hagan el seguimiento a los comicios.

«De modo que la presencia internacional pueda garantizar un clima de paz en las elecciones y la transparencia de los comicios», aseguró Longaric.

Por su parte, Almagro recordó que en las elecciones del 20 de octubre de 2019, la Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA, luego de efectuarse una auditoría, constató que hubo varias irregularidades y el «manejo doloso» en la transmisión de resultados de la votación, que dieron la victoria en primera vuelta al expresidente Evo Morales.

«Mucho antes que el informe de la misión, mucho antes que el informe de la auditoría, el pueblo boliviano dijo que había habido un fraude electoral y un manejo doloso», aseveró el Secretario.

En esa línea, Almagro señaló que el pueblo boliviano deberá buscar las maneras de garantizar la paz en este proceso electoral, de evitar caer en las trampas de polarización que se están tendiendo y generar los espacios sociales de unidad para que este proceso dé lo que Bolivia necesita y merece: «un Presidente democráticamente electo y legítimo».

En noviembre de 2019, se presentó el informe de la OEA en medio de las protestas sociales, realizadas desde el 22 de octubre, en defensa del voto y en demanda de la renuncia de Morales, tras las denuncias de fraude electoral en los comicios generales de ese año.

Tras ese informe y aun siendo presidente, Morales convocó a nuevas elecciones y anunció la renovación de las autoridades electorales. Tras ese anuncio, el mandatario dimitió al cargo y se fue del país.

De este modo, ese proceso eleccionario quedó sin efecto y todos los vocales del TSE fueron destituidos por un pedido público, expresado por el propio Morales.

El 16 de septiembre de este año, la OEA confirmó que desplegará una misión liderada por el excanciller de Costa Rica, Manuel González, para las elecciones del 18 de octubre.

El organismo informó que esa misión estará integrada por más de 30 expertos en organización y tecnología electoral, financiamiento político-electoral, participación política de las mujeres, justicia electoral, estadística, medios y redes sociales, voto en el extranjero, y participación política de pueblos indígenas.