El economista, elegido por el ex mandatario refugiado en Argentina para el regreso del MAS al poder, inicia su mandato este domingo. Cuáles son los múltiples conflictos abiertos que deberá enfrentar

Una victoria con el 55,1% de la votación, que ha sorprendido por su contundencia hasta a su propio partido, le ha permitido al economista y docente universitario Luis Arce Catacora, de 57 años de edad, poder jurar la mañana de este domingo como el sexagésimo séptimo presidente de Bolivia, con la resistencia de la oposición ciudadana y cívica concentrada en Santa Cruz, pero con el aval de organismos internacionales y de gobiernos como el del propio Donald Trump, entre otros que enviaron a por lo menos once delegaciones a participar de la posesión.

Mientras quedaban ayer todavía algunos bloqueos y la advertencia de tomas de instituciones públicas, en demanda de una auditoría a las elecciones y respeto a los dos tercios de votación en la nueva Asamblea Legislativa, llegaban también al aeropuerto internacional de El Alto la mayoría de los jefes de comitivas enviadas por distintos gobiernos. La primera delegación en aterrizar a las 6 de la mañana fue la enviada por Trump. El equipo estadounidense está liderado por el Subsecretario del Tesoro para Asuntos Internacionales Brent McIntosh, e integrado además por Joshua Hodges, asistente especial del presidente de EEUU y director principal interino para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional. Kevin Michael O’Reilly, vicesecretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, y Charisse Phillips, encargada de Negocios de la embajada de EEUU en Bolivia, completan la representación estadounidense.

La segunda delegación que llegó a La Paz es la iraní, con el canciller Mohamad Yavd Zarid a la cabeza. El régimen de Nicolás Maduro optó por enviar al venezolano Jorge Arraeza, ministro de Poder Popular. Maduro, reconocido como uno de los principales aliados de Evo Morales y del nuevo gobierno, no fue invitado por la canciller del gobierno saliente que, en cambio, cursó una invitación a Juan Guaidó, que tampoco asistirá. Hubo reclamos de Morales y de la comisión de transición del MAS por esta situación.

Panamá estará presente en el acto de posesión de Luis Arce mediante el ex presidente Martín Torrijos Espino. Después del aterrizaje de esta figura ayer en la tarde en el aeropuerto de El Alto, inmediatamente se produjo el arribo del rey de España Felipe VI, acompañado del vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, y de la canciller Arancha González. España trajo una de las delegaciones más numerosas, después de un año de tensiones diplomáticas con el gobierno boliviano transitorio.

Minutos después llegó el presidente de Argentina, Alberto Fernández, uno de los principales aliados del nuevo gobierno. Iván Duque, presidente de Colombia, es otro de los jefes de Estado que arribó anoche. Horas antes también había llegado el canciller de Uruguay, Carlos Bustillo Bonasso. Al comienzo de la mañana de este domingo está previsto el aterrizaje en El Alto del canciller de Chile, Andrés Almand, ya que el presidente Sebastián Piñera desistió a último momento de su presencia por una intensa agenda política este fin de semana en Santiago. El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, es uno de los últimos mandatarios que llega el mismo día de la posesión. Después de él ha programado su aterrizaje en el aeropuerto de El Alto el presidente del Consejo de Ministros de Perú, Walter Roger Martos Ruiz.

Además del Rey de España, de los tres presidentes, de los cancilleres y de los ministros de otros países confirmados, en los actos participarán embajadores, el secretario general de la Comunidad Andina, Jorge Hernando Pedraza, y el representante del Parlasur, Oscar Laborde. El representante de la comisión de transición del ministerio de la Presidencia, Freddy Bobaryn, también confirmó la presencia en el acto de delegaciones de diversas organizaciones indígenas de América Latina.

Ceremonias con bioseguridad

La ceremonia de posesión comenzará a las 7 de la mañana de este domingo con la “k’oa” tradicional que se ofrecerá a la Pachamama (ritual indígena por la llamada “madre tierra”). Las delegaciones oficiales llegarán a las 9:00 en cápsulas de seguridad a la Asamblea Legislativa Plurinacional, en tanto que a las 10:00 comenzará la sesión inaugural del nuevo Congreso. El presidente electo, Luis Arce Catacora, y el vicepresidente electo, David Choquehuanca, participarán de la transmisión de mando desde las 10:40 hasta las 12:30. A las 13:00 se realizará el saludo protocolar de las nuevas autoridades a los invitados y un almuerzo en la Casa Grande del Pueblo.

Para las 15:00 se ha previsto el desfile cívico y honores militares. En estos actos estarán la llamada “guardia sindical” y los “ponchos rojos”, que forman parte de los movimientos sociales allegados al MAS. Para contrarrestar las movilizaciones contrarias a la posesión de Luis Arce, las organizaciones cercanas al partido del nuevo presidente anunciaron la llegada a La Paz de miles de campesinos que estarán presentes para garantizar el acto.

Arce y una crisis múltiple

Como no ha ocurrido en otro momento de la historia, el nuevo Presidente de Bolivia enfrentará desde el primer minuto de su mandato de cinco años una crisis múltiple. La primera es la política y social, considerando que todavía quedan movilizaciones ciudadanas que denuncian fraude y que reclaman una auditoría a las últimas elecciones.

La confrontación del MAS con sus adversarios ha sido intensa después de que se anularan las elecciones el año pasado y cuando se instaló el gobierno provisional de Jeanine Añez. Desde entonces Bolivia está afectada por una creciente crispación social, una violencia política que provocó muertes y denuncias, de uno y de otro lado, de persecuciones políticas mediante la justicia. En la antesala a la posesión se han aprobado juicios de responsabilidades para la presidenta saliente y para sus ministros, en tanto que se han liberado de procesos a importantes ex funcionarios del ex presidente Evo Morales. Esta situación ha generado una avalancha de críticas a la falta de independencia y a la desconfianza en el Poder Judicial.

Otro de los grandes problemas que deberá afrontar Luis Arce es la profunda crisis económica agravada por la pandemia de coronavirus, que obligó a un confinamiento duro de siete meses, lo que produjo una caída del PIB en un -11 por ciento hasta el primer semestre del año, en tanto que el déficit fiscal superó el 10 por ciento y el desempleo llegó a un 12 por ciento. La inflación está aún baja y se estima que hasta fin de año el PIB caerá a un -6 por ciento.

La principal credencial de Arce para encarar esta crisis es su experiencia como ex ministro de Economía durante casi 14 años del gobierno de Evo Morales. Se le reconoce ser el artífice de un periodo de estabilidad y de crecimiento económico en ese periodo. Precisamente fue uno de los argumentos que motivaron a Evo Morales a optar por él como candidato presidencial, más allá de la preferencia que expresaron los movimientos sociales y las organizaciones indígenas por el ex canciller David Choquehuanca, que será posesionado como Vicepresidente.

Para afrontar el desafío económico en lo inmediato, Arce adelantó que pagará cuanto antes el “bono hambre”, reducirá el IVA y grabará un impuesto a la riqueza. También dijo que reactivará la inversión pública y las empresas estatales que, según él, sufrieron un deterioro con el gobierno transitorio.

El otro gran reto de Arce en lo inmediato es la gestión sanitaria para afrontar la pandemia de coronavirus y un posible segundo brote previsto para fin de año o el primer trimestre de 2021. Con ese fin, anunció la dotación a los hogares de kits de medicamentos y la vacuna gratuita cuando esté lista.

La gobernabilidad es otro de sus desafíos. Pese a que cuenta con mayoría legislativa, el MAS perdió los dos tercios en la Asamblea y deberá consensuar algunas leyes importantes con la oposición. Su mayor reto es reparar el tejido social boliviano que ha quedado roto por la dura pugna política. En ese sentido, dijo que su gobierno será de “reconciliación nacional” y no de venganza con sus adversarios y el 45% del electorado que no lo apoya, aunque los opositores desconfían de las intenciones del MAS al considerar que se ha reactivado la persecución política judicial.

Entre los analistas se dice que otro desafío de Arce será gobernar con autonomía y mostrar que él no solo es el Presidente sino que es quien detenta el poder, ya que hay quienes afirman que el que tendrá el control del Gobierno será el ex presidente Evo Morales.

Además, Arce está presionado por diversas corrientes internas en el MAS para que les otorgue cuotas de poder. Algunas se resisten a la reincorporación de ex ministros de Evo Morales al nuevo gabinete y exigen renovación. Otras reclaman participación en en el nuevo equipo ministerial. Arce dará las primeras señales del perfil de su nuevo gobierno cuando en las próximas horas presente y juramente al nuevo gabinete.

Se espera que en estas horas la comisión de transición presente un informe del estado de los ministerios, aunque ya hubo un duro cuestionamiento a los antecesores.

Evo Morales vuelve el lunes

“Pronto volveremos y seremos millones”, dijo hace casi un año Evo Morales cuando renunció a la Presidencia, después de casi 14 años en el poder. Ese 10 de noviembre prometió retornar pronto y su anuncio se puede cumplir este lunes 9.

Apelando a esa frase y a la simbología, se espera que miles de sus seguidores acudan a recibirlo a la población fronteriza de Villazón, donde comenzará la travesía de Morales por varios pueblos y comunidades rurales de Potosí, Oruro y Cochabamba, durante algo más de dos días. Se ha anunciado que el presidente de Argentina, Alberto Fernández, lo despedirá desde la Quiaca.

Los organizadores de la caravana han anunciado la presencia de personajes internacionales y de medios de prensa que acompañarán la travesía. Dirigentes cívicos contrarios a Morales han expresado que el ex presidente no es bienvenido.

Se ha previsto que el martes 11 Evo Morales ingresará a Chimoré para instalarse a radicar en Chapare, desde donde ejercerá como presidente del MAS y líder de las federaciones cocaleras. Se eligió esa fecha para su incursión a la zona de su residencia porque fue el mismo día en el que salió en un avión mexicano para su asilo, primero en México y, luego, en Argentina.

Dirigentes del MAS aseguran que Evo Morales realizará algunas tareas de coordinación de su partido con el nuevo presidente, pero quién gobernará los próximos cinco años el país será Luis Arce.

En las semanas previas la justicia y la Fiscalía anularon órdenes de aprehensión y una imputación a Evo Morales. El Ministerio Público anunció que será citado a declarar por algunas denuncias. El MAS asegura que el expresidente se defenderá de las acusaciones para demostrar su inocencia de diversos cargos que le abrió el gobierno provisional, así como una demanda por fraude electoral que presentó Carlos Mesa y que fue complementada por el TSE.