El que fuera alcalde de Londres, partidario de un “brexit” duro, sustituye en el doble cargo de líder “tory” y primer ministro a Theresa May

El conservador Boris Johnson, artífice de la campaña del “brexit” o salida británica de la Unión Europea, (UE), se ha convertido este miércoles en primer ministro del Reino Unido, en sustitución de la dimisionaria Theresa May.

Según marca la tradición, Isabel II, de 93 años, ha instruido a Johnson para que forme un Ejecutivo, después de haber sido elegido líder del gobernante Partido Conservador en unas elecciones internas de la formación.

En su discurso de despedida a las puertas de Downing Street, May deseó que su sucesor pueda cumplir con un “brexit” que “beneficie a todo el Reino Unido”

El que fuera alcalde de Londres, partidario de un “brexit” duro, sustituye en el doble cargo de líder “tory” y primer ministro a Theresa May, que dimitió el 7 de junio -aunque seguía en funciones- por su fracaso en la gestión de la salida del país de la Unión Europea.

Antes que Johnson, se reunió con la reina la propia May, quien le comunicó su partida de la residencia oficial de Downing Street y recomendó a su colega para la jefatura del Gobierno.

Theresa May y su marido, en la despedida de la primera ministra frente a Downing Street
Theresa May y su marido, en la despedida de la primera ministra frente a Downing Street (Dominic Lipinski/pa Wire/dpa / EP)

En su discurso de despedida a las puertas de su despacho en la famosa calle londinense, May deseó que su sucesor pueda cumplir con un “brexit” que “beneficie a todo el Reino Unido”.

La política conservadora, que mantendrá su escaño como diputada, dijo que ha sido el “mayor de los honores” haber servido durante tres años como jefa del Ejecutivo.

Tras ser designado por la reina, que solo tiene un papel simbólico en una monarquía parlamentaria, se espera que Johnson pronuncie un discurso inaugural y empiece a nombrar en breve a su gabinete de ministros, donde se prevé que coloque a sus seguidores partidarios de romper con la UE.

Publicada en La Vanguardia