«Carajo, apáguenlo», fueron las palabras desesperadas de la entonces vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Lucy Cruz, cuando ordenó detener, de forma inesperada, el Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) de los comicios generales del 20 de octubre de 2019.

Los datos son parte del informe al que tuvo acceso la agencia ABI sobre las investigaciones realizadas por la Fiscalía sobre el caso del fraude electoral.

El domingo 20 de octubre de 2019, el entonces Órgano Electoral interrumpió, a las 20.00, la difusión de los resultados preliminares de la votación, cuando llegaron al 83,76% de las actas verificadas.

En ese momento, la entonces presidenta del TSE, María Eugenia Choque, recibió una llamada del gerente de la empresa auditora Ethical Hacking, Álvaro Andrade, que le informó que se halló un servidor no registrado y pidió a los vocales que se apersonen con urgencia a las oficinas de la Dirección Nacional de Tecnología y Comunicaciones (DNTIC) del Órgano Electoral, que estaba a siete cuadras del hotel Real Plaza.

Según el informe antes de dejar el hotel -donde se efectuaba el cómputo de actas de La Paz-, los entonces vocales Edgar Gonzales y Lidia Iriarte ordenaron al exdirector nacional del Servicio de Registro Cívico (Serecí), José Antonio Pardo, cortar el sistema del TREP, pero éste se negó.

Frente a esto, Choque y los entonces vocales Idelfonso Mamani, Iriarte y Cruz salieron del hotel y el chofer del vehículo que los trasladaba a las instalaciones del DNTIC escuchó como Cruz gritaba nerviosa «Carajo, apáguenlo», cuando ordenó paralizar el sistema del TREP.

En tanto, los entonces vocales Gonzales y Antonio Costas llegaron después en sus propios vehículos a las oficinas.

Entonces, Cruz volvió a insistir en el corte del TREP apoyada por los vocales Gonzales, Iriarte y Mamani.

Después de unos minutos, la vocal salió y personalmente volvió a exigir a los funcionarios del DNTIC la interrupción de dicho sistema, según las pesquisas realizadas.

Algunos de los funcionarios habían incumplido inicialmente la orden efectuada por teléfono también por la entonces presidenta del Órgano Electoral.

La investigación además establece que los testigos de lo que ocurrió esa noche de los comicios en las oficinas, situadas en la zona de San Jorge, fueron el exdirector de Tecnologías del TSE, Windsor Saire Quipildor y Wilson Rodríguez Vinaya, que era una persona de confianza de la vocal Cruz en la DNTIC.
Antes de ocupar ese puesto, Rodríguez era vocal suplente del Tribunal Electoral Departamental (TED) de Oruro.

El 8 de octubre, el viceministro de Seguridad Ciudadana, Wilson Santamaría, confirmó que existen sólidos indicios de que la exvocal Cruz, delegada por el expresidente Evo Morales, fue la principal operadora de la manipulación dolosa de los votos en los comicios de 2019.

«En los actuados se evidenció que se ha realizado un corte de la señal de internet, pero se ha verificado también, que ese corte fue a instrucción de la exvocal Lucy Cruz», informó Santamaría.

El 4 de diciembre, la Organización de los Estados Americanos (OEA) presentó su informe final de la auditoría de la votación que develó que hubo una «manipulación dolosa» e «irregularidades graves» en la transmisión de datos, que hicieron «imposible» validar los resultados emitidos por las autoridades electorales.

Antes del informe final, el 10 de noviembre la OEA presentó una auditoría preliminar que dio cuenta de «irregularidades» en los resultados de la votación de los comicios de 2019 y recomendó que Bolivia celebre otras elecciones.

La sugerencia de la OEA se dio en medio de las protestas sociales, realizadas desde el 22 de octubre de 2019, en demanda de la renuncia de Morales, tras las denuncias de fraude electoral en los pasados comicios.

Tras ese informe y aún siendo presidente, Morales convocó a nuevas elecciones, y anunció la renovación de las autoridades electorales; no obstante, poco después dimitió al cargo y se fue del país.

De este modo, todos los vocales del TSE fueron destituidos por un pedido público, expresado por el propio Morales.