La expresidenta de Argentina Cristina Fernández (2007-2015), actual vicepresidenta, expresó este lunes que el «problema de la economía bimonetaria» es el «más grave» que tiene el país, y consideró que «es de imposible solución» sin un acuerdo entre los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales.

En una larga carta publicada en su web oficial, la exmandataria se refirió a la crisis económica que sufre el país y a otros polémicos asuntos, como las acusaciones de la oposición respecto a quién ejerce de verdad el poder, si ella o Alberto Fernández. «En la Argentina el que decide es el Presidente. Puede gustarte o no lo que decida, pero el que decide es él», recalca en el texto.

Esta misiva, con el título «27 de octubre. A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas», se difunde en la víspera del primer aniversario de su victoria junto a Fernández, día en que además se conmemorarán los 10 años desde que falleció su esposo, el también expresidente Néstor Kirchner (2003-2007).

EL PROBLEMA DEL DÓLAR

En la parte económica de la misiva, Cristina Fernández defiende su gestión como presidenta y critica duramente la del que fue su sucesor, el conservador Mauricio Macri: «Terminó su Gobierno con una deuda impagable, con el FMI instalado otra vez en nuestro país, con una desocupación rondando los dos dígitos, con salarios y jubilaciones por el piso, con tarifas dolarizadas e impagables y con una inflación muy superior al 50 %».

La viuda de Kirchner, que atribuye la crisis actual al «derrumbe macrista» más los efectos que deja la pandemia del coronavirus, se centra especialmente en el problema de la convivencia del peso argentino y el dólar, que históricamente ha provocado grandes desequilibrios en la economía por la poca confianza en la divisa nacional y su consecuente devaluación.

«Argentina es el único país con una economía bimonetaria: se utiliza el peso argentino que el país emite para las transacciones cotidianas y el dólar estadounidense que el país -obviamente- no emite como moneda de ahorro y para determinadas transacciones como las que tienen lugar en el mercado inmobiliario», señala, convencida de que la economía no puede funcionar con normalidad de esa manera.

Esa situación, añade, es un «problema estructural de la economía argentina» y «todos los Gobiernos» se han topado con él, y remarca también que no se trata de una cuestión de clases, ya que los dólares los compran «tanto trabajadores para ahorrar» como empresarios para pagar las importaciones, para ahorrar y también «para fugar formando activos financieros en el exterior».

Un problema, el más grave que tiene Argentina según ella, que tiene «imposible solución sin un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales» del país.

«Hoy (…) pese a no tener obligaciones de pago en moneda extranjera en lo inmediato gracias a la reestructuración de deuda llevada a cabo por el Gobierno, con superávit comercial y mayor nivel de reservas en el BCRA (Banco Central) que cuando terminó mi gestión, continuamos con la restricción externa de esa moneda -o faltan dólares o hay demasiada demanda- a la que se suma una más que evidente extorsión devaluatoria», reconoce.

SU PAPEL COMO VICEPRESIDENTA

La expresidenta hace también referencia a críticas opositoras tales como que «Alberto no gobierna», que «la que decide todo es Cristina», que es «rencorosa y vengativa» y que sólo quiere solucionar sus «problemas judiciales».

«Si algo tengo claro es que el sistema de decisión en el Poder Ejecutivo hace imposible que no sea el Presidente el que tome las decisiones de Gobierno», sentenció, y apuntó contra la oposición macrista, desde donde «maltratan» a Alberto Fernández.

«Un presidente que, más allá de funcionarios o funcionarias que no funcionan y más allá de aciertos o desaciertos, no tiene ninguno de los ‘defectos’ que me atribuían y que según no pocos, eran los problemas centrales de mi gestión», como que no escuchaba, que era confrontativa, no dialogante y que no hablaba con los periodistas.

Cristina reconoce que las características personales de Fernández y su experiencia política como jefe de gabinete de Néstor Kirchner, así como su capacidad de diálogo con distintos sectores y la búsqueda de consensos, le llevaron a ella a elegirlo como candidato presidencial, con ella como segunda.

«Castigan al presidente como si tuviera las mismas formas que tanto me criticaron durante años. A esta altura ya resulta inocultable que, en realidad, el problema nunca fueron las formas. En realidad, lo que no aceptan es que el peronismo volvió al Gobierno y que la apuesta política y mediática de un Gobierno de empresarios con Mauricio Macri a la cabeza, fracasó», enfatizó.

SU SITUACIÓN JUDICIAL

La vicepresidenta, que está procesada en diversas causas por presunta corrupción en sus mandatos, destaca que a ella nunca le movió «el rencor ni la venganza».

«Durante el Gobierno macrista se perpetró una persecución sin precedentes contra mi persona, mi familia y contra muchos dirigentes de nuestro espacio político», reiteró, e insistió en que fue víctima del ‘lawfare’ o guerra judicial.

También hizo un paralelismo con lo que en su opinión ocurrió en Bolivia: «La OEA (Organización de Estados Americanos) dirigió un golpe de Estado diciendo que había habido fraude en las elecciones presidenciales del año pasado. El resultado de las recientes elecciones en ese país hermano, me eximen de mayores comentarios. Y después dicen que el Lawfare no existe».

Ante las acusaciones de que sólo quiere solucionar sus problemas judiciales, argumentó que lo que quiere es el correcto funcionamiento de las instituciones y que se garantice la aplicación de la Constitución y la ley «sin doble vara ni privilegios».

«Utilizan el eufemismo ‘problemas judiciales’ para ocultar lo que hicieron en Argentina y en la región con el Estado de Derecho: se lo llevaron puesto para proscribir a los líderes populares», añadió.

ANIVERSARIO DE LA VICTORIA Y DE LA MUERTE DE KIRCHNER

Este martes hay previstos varios actos en conmemoración de Kirchner, que falleció de un paro cardíaco el 27 de octubre de 2010.

«Quiero agradecer a todos cada uno de los argentinos y las argentinas las muestras de reconocimiento, cariño y amor hacia quien fuera mi compañero de vida», señala Fernández en la misiva, en la que recuerda que también se cumple un año del triunfo electoral del Frente de Todos.

Esto le dio pie a evocar el momento en que Kirchner asumió la presidencia en 2003, dos años después de que el país sufriera «una crisis sin precedentes hasta ese momento».

«El 10 de diciembre de 2019 (cuando asumió el actual Gobierno) a la Argentina otra vez la habían derrumbado, pero nadie esperaba, ni siquiera podía imaginar, lo que iba a venir apenas unos meses después», aseveró, en referencia a la llegada del coronavirus.