Demasiado bueno para ser verdad

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En un país como Bolivia, es fácil caer en la tentación de ingerir algún medicamento, vitamina o producto natural que ofrezca la cura o mejoría a muchos problemas de salud con la esperanza en sus beneficios.

Teniendo en cuenta la abundante y conflictiva información ahora disponible sobre los suplementos dietéticos o productos naturales, es importante separar la información confiable de la dudosa.

Hay que pensar bien antes de hacer caso de las últimas noticias, de lo último que ha salido. Los consejos de salud se basan en varias investigaciones, no en un solo estudio. No hay que creer en resultados que dan soluciones a muchas enfermedades al mismo tiempo o soluciones rápidas que no concuerdan con las investigaciones científicas. La ciencia no avanza por descubrimientos revolucionarios, sino que lo hace poco a poco hasta llegar a un consenso. Los estudios de algún producto deben haberse realizado y replicados en varios centros reconocidos. También deben haber sido publicados en revistas médicas reconocidas para avalar su autenticidad.

Es mejor preguntarse: ¿Suena demasiado bueno para ser verdad? ¿Lo que promete el producto es exagerado o poco realista?. Aprender a distinguir entre el sensacionalismo y la medicina basada en la evidencia, puede ser difícil para las personas que no tienen nada que ver con la medicina, mucho más aún cuando la información que encontramos en el Internet es a veces engañosa o errónea.

Hay que tener cuidado con los médicos u organizaciones cuyo interés es vender un producto. También hay que tener cuidado al leer información o estudios sobre algún producto y saber distinguir si el propósito de la información es educar al público con datos comprobados, o simplemente vender.

Hay personas que dicen: “aunque un producto no me ayude, al menos no me hará daño”. Es mejor no pensar así, cuando se consume un producto por mucho tiempo, o en combinación con otros, puede ser peligroso porque contienen sustancias químicas o biológicamente activas, aunque provengan de suplementos dietéticos o naturales.

Otras personas dicen: “Si es un producto natural, es bueno para mi salud”. Las personas se engañan al pensar que el término “natural” garantiza su salud o que estas sustancias que parecen alimentos o que provienen de las plantas pueden tener efectos suaves o benignos. El término “natural” se usa muchas veces erróneamente para implicar beneficios o seguridad no comprobados. Sus ingredientes pueden interactuar con otros medicamentos, o pueden ser peligrosos para las personas que padecen otras enfermedades.

Los suplementos dietéticos o productos naturales, pueden presentar riesgos para personas con ciertas problemas de salud, por ejemplo: el embarazo, la lactancia o alguna enfermedad crónica como la diabetes, hipertensión o enfermedades del corazón. Por eso es mejor consultar con el médico antes de consumirlos.

Muchos suplementos interactúan con medicamentos recetados o que no necesitan recetas y sus efectos pueden ser algunas veces fatales, por ejemplo: el coumadin (medicamento recetado), ginkgo biloba (producto natural), aspirina (medicamento sin receta), vitamina E (suplemento vitamínico), tienen efectos anticoagulantes y si se toman juntos pueden causar hemorragias internas (hemorragia cerebral.)

Algunos suplementos, sean de plantas, vitamínicos o minerales que se toman por largos periodos de tiempo pueden tener efectos negativos durante cirugías electivas y es mejor dejar de tomarlos dos a tres semanas antes, para evitar cualquier interacción peligrosa con los medicamentos de la cirugía como ser cambios en la frecuencia cardiaca, en la presión arterial, o una hemorragia que pueda ser mortal durante la cirugía.

Los fabricantes de los suplementos dietéticos o naturales, son responsables de asegurar que sus productos son sanos antes de llevarlos al mercado. También son responsables de determinar la veracidad de las declaraciones que contienen las etiquetas. Puesto que los suplementos o productos naturales no están regulados por el gobierno y son de libre venta, pero sí debería haber un seguimiento para determinar si causan enfermedades, si tienen reacciones adversas, si interactúan con otros medicamentos y principalmente si ofrecen el cielo y las estrellas solo para poder vender fácil, engañando a la población a costa de su salud y dinero.