El diario argentino La Nación, en su editorial de este jueves, sugirió al gobierno del presidente Alberto Fernández asumir una «sincera neutralidad» en las elecciones bolivianas del próximo 18 de octubre.

«La Argentina debería tener una posición prudente y de sincera neutralidad respecto de la próxima contienda electoral boliviana», puntualiza la postura de este medio de comunicación.

El rotativo abordó la compleja relación entre Bolivia y su país luego de varias declaraciones de funcionarios argentinos respecto al proceso electoral boliviano, una actitud calificada de injerencista por autoridades diplomáticas del país.

Uno de estos reclamos se originó en la declaración del subsecretario argentino de Obras Públicas, Edgardo Depetri, quien anticipó el compromiso de su gobierno para «fortalecer la participación de migrantes (…) para que Bolivia vuelva a ser un país libre y democrático».

Depetri hizo esta revelación en agosto tras una reunión con el expresidente Evo Morales, actual jefe de campaña del Movimiento Al Socialismo (MAS).

El gobierno de Fernández cobija a Morales desde diciembre de 2019 y no reconoce abiertamente a la administración de Jeanine Áñez, quien asumió Presidencia por sucesión constitucional en medio de un vacío de poder que fue provocado por las renuncias escalonadas de altos cargos del Ejecutivo y del Legislativo boliviano.

Morales renunció a la presidencia del Estado tras anular las elecciones del pasado año y convocar a otros comicios. Los comicios de 2019 no pudieron ser validados por la misión de observación de la Organización de Estados Americanos que detectó «una manipulación dolosa» en el proceso de conteo de los votos.

El gobierno argentino permite que Morales siga ejerciendo actividad política de manera activa, pese a que está en condición de asilado.

En ese contexto, el diario argentino también recuerda que la propia ministra de Relaciones Exteriores de Bolivia, Karen Longaric, anunció de forma pública que remitirá a la cancillería argentina un pedido expreso de restricción de las actividades políticas del expresidente Morales en ese país, de conformidad con los criterios establecidos por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Dicho criterio establece que la concesión de refugio o asilo político no debe nunca amenazar la soberanía, la independencia política, la integridad territorial, la unidad nacional o destruir la estabilidad política económica o social de ningún Estado, incluyendo el del propio país de origen del refugiado o asilado.

Incluso, la presidenta Áñez, durante su reciente participación en la Asamblea General de Naciones Unidas, cuestionó: «¿Cuál es la autoridad que tiene el Gobierno argentino para hacer de la intromisión la clave de su política exterior hacia Bolivia? y ¿cuál es la autoridad que tiene para amparar una conspiración violenta de Evo Morales contra la democracia desde suelo argentino?».

Después, en una entrevista televisiva, Áñez remarcó que somos pueblos hermanos con Argentina y optamos siempre por la convivencia pacífica, pero «lo que no le vamos a permitir al Kirchnerismo, es tanta injerencia sistemática y protección a Evo Morales».

Entre tanto, cuando restan 10 días para las elecciones nacionales, Morales intensificó sus cuestionamientos al Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la participación de los residentes bolivianos en Argentina.