La discusión sobre quién debe dejar su candidatura para que el otro derrote al Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, enfrenta a dos de los principales candidatos a la Presidencia de Bolivia y adquiere tintes regionales a pocos días de los comicios generales.

El expresidente Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana, considera basado en las encuestas que su candidatura es la única que puede evitar el retorno del MAS al Gobierno y pide un «voto útil» que no se disperse en otras postulaciones con aquella finalidad.

El MAS aparece primero en las encuestas con Mesa como el único con opciones de forzar una segunda vuelta, en la que algunos sondeos dan posibilidades de triunfo al expresidente.

La postura alterna es la del exlíder cívico Luis Fernando Camacho, de Creemos, crítico a las cifras que muestran las encuestas, que la dan un tercer lugar, y que ha enaltecido una campaña basada en una retórica de renovación de la política, a pesar de que en sus filas figuran añejos opositores a Morales.

Las críticas sobre Camacho se centran en el carácter regional de su candidatura, en la oriental Santa Cruz, la región más poblada y motor económico del país, donde es muy fuerte pero cuyo apoyo en el resto del país no parece seguir el mismo camino.

Una parte de la opinión pública de Bolivia considera que Santa Cruz y el voto cruceño puede ser determinante para que el MAS quede derrotado en primera vuelta o regrese al Gobierno después de un año de gestión transitoria de Jeanine Áñez.

No obstante, el MAS sigue aglutinando la preferencia en sectores rurales y suburbanos del país, en los que prevalece una fuerte identidad étnica y de clase con un vínculo que ningún otro partido ha logrado arrebatar.

PEDIDO DE RENUNCIA

Algunas de las manifestaciones políticas instan y presionan a Camacho a declinar su candidatura, así como lo hicieron el expresidente Jorge «Tuto» Quiroga y la presidenta interina del país, Jeanine Áñez, para dar paso a una victoria de Mesa, un respetado historiador y periodista nacido en la occidental La Paz, sede del Gobierno y el Parlamento bolivianos.

Sin Quiroga ni Áñez, las candidaturas a la Presidencia han pasado de ocho a seis.

La respuesta de los seguidores del líder cruceño se han orientado hacia un rotundo no a la renuncia de su candidatura, que implicaría también perder una importante representación legislativa.

Camacho, quien se define como empresario y no como político, propone extender en Bolivia el modelo agroindustrial de Santa Cruz como principal propuesta, además de mantener un discurso completamente opuesto al MAS de Morales.

Este último aspecto es el que ha servido a los partidarios de Creemos para distinguirse del partido de Mesa, al que acusan de favorecer e intentar pactar con el partido que gobernó el país durante casi catorce años.

En el fondo está una tácita pugna regional entre Santa Cruz y La Paz, la primera pujante y con un desarrollo económico importante que ha reivindicado una administración autonómica en los últimos años y la segunda que alberga las instituciones políticas desde principios del siglo pasado.