Estados Unidos superó este martes la cota de los 200.000 fallecidos por la COVID-19 y totalizó 6.890.014 casos, según el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

A las 20.00 hora local (00.00 GMT del miércoles), la cifra de muertes a causa del virus ascendía a 200.654.

Pese a que Nueva York ya no es el estado con un mayor número de contagios, sí que sigue como el más golpeado en cuanto a muertos en Estados Unidos con 33.090, más que en todo Perú, Francia o España.

Tan sólo en la ciudad de Nueva York han muerto 23.780 personas por la enfermedad, según el recuento de las autoridades locales.

A Nueva York le siguen en número de fallecidos -según el mapa de la Johns Hopkins- la vecina Nueva Jersey (16.076), Texas (15.202), California (15.135) y Florida (13.416).

Otros estados con un gran número de muertos son Massachusetts (9.328), Illinois (8.722), Pensilvania (8.002) y Michigan (6.997).

En cuanto a contagios, California lidera la lista con 792.101, seguido de Texas con 738.106, mientras que el tercero es Florida con 687.909, y Nueva York cuarto con 451.227.

El balance provisional de fallecidos –200.654- supera con creces la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y 60.000 fallecidos, aunque luego auguró hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que para las elecciones presidenciales del 3 de noviembre Estados Unidos habrá superado los 258.000 fallecidos y para el 31 de diciembre los 400.000.