El Aperol Spritz no es una buena bebida

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Publicado en The New York Times y escrito por Rebekah Peppler

Es un día de finales del verano, seis de la tarde, se acerca la hora mágica —en que ya no es de día, pero todavía no es de noche—. Es demasiado tarde para tomar limonada y demasiado temprano para un whisky… es el momento perfecto para un spritz: un coctel preparado con vino blanco seco y agua mineral con gas o tónica.

Italia ha perfeccionado la hora del spritz, o del aperitivo, durante décadas y ahora #SpritzLife (sí, existe esa etiqueta) ha burbujeado a través del océano Atlántico, en gran parte debido al impulso de la mercadotecnia de Campari Estados Unidos, el fabricante del Aperol, a través de una campaña en ese país para el Aperol Spritz.

La bebida posee cualidades con las que puedo estar de acuerdo. Es efervescente, aprovecha extremadamente bien el hielo y tiene un toque de naranja que rivaliza con un atardecer de la naturaleza. Es parte de la categoría más amplia de aperitivos: las bebidas bajas en alcohol, que tienen una tendencia al toque amargo (tanto como las botellas en las que son envasadas) y tienen como misión preparar tu paladar para la noche que se aproxima.

Sin embargo, hay un problema: el Aperol Spritz no es realmente bueno.

Servido en una copa de vino gigante de la marca, el aperitivo azucarado es una mezcla de prosecco de baja calidad, agua mineral o tónica y un luquete (o rodaja de naranja) de enormes dimensiones, que da como resultado algo que se toma como un Capri Sun después de practicar futbol en un día caluroso, pero no en un sentido positivo.

A pesar de las cifras —tanto en ventas como en cantidad de me gusta en las redes sociales—, no soy el único que opina esto.

Primero, el Aperol. Aunque contiene ingredientes como naranja agria y ruibarbo, la botella hace que tenga un sabor a sacarina —en el mejor de los casos—, con un dejo a jarabe.

“El Aperol no es mi aperitivo favorito”, dijo Katie Parla, una estadounidense que vive en Roma y es autora del reciente libro de cocina Food of the Italian South. “A mí me gusta algo más amargo. Le falta la complejidad de algunos de sus competidores”. Parla ha visto el ascenso de los aperitivos elaborados con Aperol y la mercadotecnia que los acompaña en ambos lados del Atlántico; hubo un alza drástica similar en el consumo del Aperol Spritz en Italia después de que Campari compró la marca en 2003.

El vino espumoso que se agrega a la bebida también es un problema.

La mayoría de los spritz son “pesados con una base de prosecco dulce de pésima calidad”, dijo Parla. Y si el Aperol Spritz no se sirve de inmediato, agregó, “el hielo se derrite y diluye todo, así que obtienes una versión diluida de algo que ni siquiera es la mejor versión de la bebida”.

Olvídate del mal «prosecco», y elige un «pétillant naturel» u otro vino espumoso de calidad.CreditRyan Liebe para The New York Times. Estilista gastronómico: Barrett Washburne.

Para ser llamado un spritz, la bebida solo necesita seguir de manera aproximada una fórmula: tres partes de vino espumoso, dos partes de amargura, una parte de agua mineral. Agrega cítricos.

Debemos agradecer a los soldados austriacos por el nombre de la bebida. En el siglo XIX, hombres desplegados en el norte de Italia y que no estaban acostumbrados al estilo local del vino comenzaron a diluir las copas con un spritz —la palabra alemana para “salpicar”— de agua mineral sin gas. El agua mineral con gas remplazó a la sin gas a finales de la década de 1910, vino amargo —o aperitivos con base en licores fueron cambiados por el vino en las décadas de los veinte y los treinta, y el prosecco fue incluido en la de los noventa—.

Para mí, un spritz bien preparado es una manera ideal de comenzar una noche. Los mejores son más matizados que el Aperol Spritz y menos complicados. Si terminaste tu bebida y sabe a vitaminas infantiles, está mal, y esa es una buena resaca que está por venir.

Para preparar un spritz digno de tomar, lo primero a lo que debes poner atención es al vino espumoso; después a la botella del aperitivo. En la fórmula de 3: 2: 1, el vino espumoso debe ocupar la mayor proporción y la mayoría de los spritz tienen la mayor parte de burbujas de una calidad basura.

“Pienso que las personas tienen el concepto equivocado de que si estás mezclando con algo no importa, porque no podrás notar la diferencia”, dijo Natasha Davis, propietaria de Nitecap, un bar en Nueva York que dedica un buen espacio del menú a los spritz. “Sin embargo, sí importa”.

Cuando tengas que decidir sobre las burbujas, un vino espumoso de calidad es una buena opción, aunque de ninguna manera es la única. No hay necesidad de diluir champaña de excelente calidad con hielo, pero a menudo elijo por un pétillant naturel (al que comúnmente se conoce como pét-nat). Sin importar el que elijas, prepáralo seco, fresco y sírvelo rápido.

A continuación, elige la botella de tu aperitivo. Escoge algo que de tomarías frío o en las rocas. Vinos tintos agrios funcionan, especialmente si te gusta mantener las cosas matizadas; en el bar de mi casa hay Cappelletti, Contratto amargo y Forthave Spirits Red Aperitivo. Los vermús tornan el coctel ligeramente dulce, aunque no tan dulce como el Aperol. Cuando agrego el vermú a la hora del aperitivo, elijo vino tinto dulce o blanco dulce, y lo equilibro con agua mineral, tónica o una combinación de ambas. Le doy el toque final con una gran aceituna verde. El próximo verano, si tomas algunos spritzconmigo, un amaro estará involucrado.

Si los preparas en casa, debes saber que los spritz son de los cocteles menos intimidatorios: son fáciles de preparar y aún más fáciles de beber. Olvídate de los utensilios cocteleros excepto el medidor; los spritz se preparan en la copa y el  aderezo puede hacer la mezcla conforme cae en la bebida.

A medida que entramos a la temporada alta de los spritz, comienza con seguir la receta, después, dale paso a tus creaciones. Ese es el punto, ¿no? Pensar y beber para ti mismo.


Publicado en The New York Times y escrito por Rebekah Peppler