Rezos, murales, discursos encendidos y clamores de justicia marcaron este jueves los actos en memoria de los fallecidos y heridos en el barrio de Senkata de la ciudad boliviana de El Ato durante la crisis social y política vivida hace un año en el país.

Los actos conmemorativos comenzaron en el templo San Francisco de Asís, donde hubo una ceremonia y se presentó un mural para recordar a los diez fallecidos el 19 de noviembre de 2019 durante un operativo militar y policial.

Aquel templo es significativo para los familiares de las víctimas, pues hace un año terminó convertido en salón velatorio, hospital e incluso morgue improvisada al ser el primer lugar donde fueron trasladados los muertos y heridos.

Tras la ceremonia, los asistentes salieron en marcha con arengas de «justicia» hacia el lugar conocido como la «extranca», un puente vehicular situado a unas cuantas calles del templo.

A un costado de la avenida, que es parte de la carretera que va hacia la región andina de Oruro, se instaló un escenario donde se celebró primero una misa y luego hubo actos musicales y más discursos conmemorativos.

Entre los asistentes estuvieron los ministros de Defensa, Edmundo Novillo, y de Gobierno (Interior), Eduardo del Castillo; la defensora interina del Pueblo, Nadia Cruz; familiares de las víctimas y activistas políticos y por los derechos humanos, entre otras decenas de personas.

Los ministros prometieron que habrá justicia y las muertes no quedarán impunes, mientras que Cruz reclamó sobre todo a la Fiscalía General del Estado y a los operadores de justicia porque hasta ahora estos sucesos no se han aclarado.

Tras «un año de la investigación el fiscal general (Juan Lanchipa) no ha dado respuesta a las víctimas, en muchos casos sus fiscales han perseguido a las víctimas, las han maltratado», dijo Cruz a los medios.

La defensora lamentó que un año después los familiares tengan que seguir reclamando justicia.

«Ustedes recordarán cuando tenían los cuerpos tendidos en las bancas de la iglesia, la gente lloraba y pedía justicia para sus víctimas. Un año después tienen que venir hasta un lugar más público y volver a pedir justicia», criticó Cruz.

Los familiares pidieron a un grupo de personas que llegó hasta el lugar con banderas del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) que no politicen el acto.

También hubo reclamos airados e insultos contra los periodistas presentes, a quienes algunos de los asistentes tildaron de «prensa vendida» por supuestamente no haber informado sobre lo ocurrido en Senkata hace un año.

HACE UN AÑO Y HOY

El operativo que tuvo el desenlace fatal buscaba desbloquear el paso para llevar combustibles desde una refinería de la petrolera estatal YPFB situada en Senkata hasta la vecina ciudad de La Paz, que estaba cercada y desabastecida por bloqueos desatados tras la renuncia del expresidente Evo Morales nueve días antes, quien denunció que era forzado por un supuesto golpe de Estado.

El Gobierno de transición de la expresidenta Jeanine Áñez aseguró en su momento que los fallecidos y heridos por proyectiles durante esta crisis no corresponden al armamento que utilizan la Policía y ni las Fuerzas Armadas.

También sostuvo que la manifestación en Senkata tuvo características de «terrorismo» y «sedición» porque supuestamente existía la intención de usar explosivos en la refinería, algo que los familiares de las víctimas y heridos han rechazado siempre.

Hace un año Senkata parecía un campo de batalla, con alambres, escombros, restos de fogata y piedras regadas a lo largo de la avenida principal para impedir el paso de vehículos.

El muro perimetral de la refinería tenía varios trechos destrozados durante las protestas, que han sido reparados, al igual que el puente peatonal, que fue tumbado hace un año por manifestantes.

El panorama actual también es diferente en las calles, pues si hace un año el dolor y la rabia las inundaban, hoy han vuelto a estar repletas de vendedores ambulantes, mercadillos callejeros o gente que busca moverse hacia otras zonas alteñas para trabajar.

La feria zonal que suele instalarse los jueves en la «extranca» se desarrollaba con normalidad, casi ajena al acto instalado a un costado de la avenida.

Algunos vendedores se acercaron a la marcha para expresar su solidaridad con los familiares de las víctimas, pero luego volvieron a su cotidianidad.

El gubernamental MAS busca desde el Legislativo promover un juicio de responsabilidades contra Áñez y sus colaboradores, mientras que la oposición reclama que se investiguen todas las muertes y sucesos violentos ocurridos tras las fallidas elecciones generales de 2019 y no solamente algunos casos, como consideran que pretende hacer el oficialismo.