El debate presidencial más anunciado en Bolivia para este domingo se desarrolló con dos de los principales candidatos, Luis Arce del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Evo Morales, y el ex líder cívico Luis Fernando Camacho de Creemos.

El evento se desarrolló en un centro de convenciones en La Paz, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo de Bolivia, bajo la organización que estuvo a cargo de la Asociación de Periodistas de Bolivia (APLB) y otras entidades.

Días atrás, Arce descartó su presencia, ya que debía asistir a una entrevista de televisión en el mismo horario de emisión de este encuentro junto al candidato a la Vicepresidencia de su partido, el excanciller boliviano David Choquehuanca.

Camacho no asistió al evento pese a confirmar que lo haría días antes y trascendió que sus representantes enviaron una carta dirigida a la organización del debate para cancelar su participación.

La ausencia de Camacho al debate ha puesto en cuestión ante la opinión pública su destreza para desenvolverse en este tipo de escenarios, mientras que ha reforzado aquellas versiones que apuntan al regionalismo de sus posturas, pues según las encuestas concentra la mayoría de su intención de voto en la región de Santa Cruz.

Arce, Camacho y los demás candidatos fueron parte de un otro debate celebrado este pasado sábado en Santa Cruz y que trataba de cuestiones únicamente económicas, impulsado por la Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia (FAM) y que cobró interés por las anécdotas de los candidatos más que por sus argumentos.

Sin embargo, aquel encuentro sirvió para romper dieciocho años en los que el MAS había negado su presencia en debates desde su última participación en 2002.

Por otra parte, quienes se presentaron al evento de La Paz fueron los expresidentes Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana y Jorge Quiroga de Libre-21, el pastor presbiteriano de origen coreano Chi Hyun Chung del Frente para la Victoria, el minero Feliciano Mamani del Pan-Bol y María Bayá de ADN.

Las encuestas han colocado a Arce en el primer lugar de la intención de voto, aunque no queda clara la diferencia que tiene con el segundo, que en este caso es el expresidente Mesa, para vencer en primera vuelta o ir a una segunda.

Camacho por su parte ha tenido una levantada en la aceptación general, tras la renuncia de la presidenta interina, Jeanine Áñez, a su candidatura.

Bolivia celebrará en dos semanas, el 18 de octubre, las elecciones generales en las que se elegirán al presidente, vicepresidente, senadores y diputados del país.