El Gobierno de Luis Arce dispuso reanudar la participación plena de Bolivia en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el bloque bolivariano Alba tras un año de alejamiento durante la gestión transitoria de la expresidenta Jeanine Áñez.

La decisión responde a la «firme convicción» del país «por la integración», explicó el Ministerio de Exteriores de Bolivia en un comunicado difundido este viernes.

El nuevo Ejecutivo boliviano consideró que la decisión del Gobierno transitorio de suspender la participación del país de estos «espacios de integración» respondió a intereses «meramente políticos que poco tienen que ver con la vocación integradora del pueblo boliviano».

También recordó que los instrumentos constitutivos de estos bloques fueron aprobados «con rango de ley», por lo que los «derechos y obligaciones de Bolivia derivados de estos instrumentos se mantuvieron inalterables durante los últimos años».

La Cancillería boliviana justificó además que la participación del país en los «procesos de integración» se basa en la Constitución vigente desde 2009 que establece que el Estado promoverá la integración bajo principios de una relación «justa, equitativa y con reconocimiento de las asimetrías».

«El Ministerio de Relaciones Exteriores reafirma su compromiso con la integración latinoamericana como única vía para hacer frente a la crisis sanitaria, económica y ambiental que atraviesa actualmente nuestra región», concluye el comunicado.

Durante los casi catorce años de Presidencia de Evo Morales, Bolivia fue parte de bloques como la Unasur, Celac y el bolivariano Alba, por la afinidad ideológica del exmandatario boliviano con los gobernantes que impulsaron esas entidades.

El Gobierno transitorio de Áñez decidió retirar a Bolivia de la Alba, evaluar su participación en la Celac e iniciar los trámites para salir de la Unasur, además de ingresar al Grupo de Lima.

El retorno del Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales al poder con el reciente triunfo electoral de Arce supuso también un viraje en las relaciones exteriores bolivianas para reanudar las suspendidas por el Ejecutivo interino.

Una de sus primeras acciones fue retomar las relaciones con el Gobierno del venezolano Nicolás Maduro y reconocer a su embajador, en reemplazo de un representante del opositor Juan Guaidó al que Áñez había reconocido unas semanas antes de dejar la Presidencia.