El Gobierno interino de Bolivia prepara la transición hacia el nuevo Ejecutivo que salga de las elecciones del 18 de octubre, en un tono de despedida y con un mensaje para que los comicios se celebren en paz.

La presidenta interina del país, Jeanine Añez, reunió este miércoles en La Paz a sus 17 ministros y 58 viceministros para preparar el traspaso de poder tras las elecciones generales del 18 de octubre.

El objetivo es que esté todo listo tanto si después de esta votación hay vencedor en primera vuelta o si hay que celebrar una segunda en noviembre, dijo a los medios el ministro interino de la Presidencia, Yerko Núñez.

La reunión «ampliada» del gabinete es un primer paso en ese objetivo de dejar el poder con «eficiencia y transparencia», a la vez que garantizar unas elecciones independientes, subrayó.

Por su parte, el ministro interino de Gobierno (Interior), Arturo Murillo, insistió en que la prioridad de Añez es ahora que los comicios se celebren con tranquilidad, tras haberse retirado la mandataria transitoria de la carrera electoral.

Murillo señaló que la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas apoyarán que haya orden y comentó que a su Gobierno saliente no le importará entregar el poder al Movimiento al Socialismo (MAS), del exmandatario Evo Morales, si gana las elecciones.

Antes de la reunión, la presidenta transitoria dio un discurso en el que reiteró sus críticas al MAS, al acusarle de haber dificultado por distintas vías, en especial con su mayoría en el Parlamento, la gestión interina iniciada en noviembre tras los fallidos comicios de octubre del año pasado, luego anulados entre denuncias de fraude.

A la cita con las urnas concurren ahora siete candidaturas, tras las retirada de la que encabezaba Jeanine Añez, entre las que más de siete millones de electores deben elegir presidente, vicepresidente, senadores y diputados, con el MAS, el partido del expresidente Evo Morales, primero en las encuestas aunque con la duda de si ganará en primera vuelta.

La campaña electoral está teniendo algunos episodios de violencia, con agresiones a candidatos, enfrentamientos entre simpatizantes de distintas siglas políticas y acoso a algún miembro del órgano electoral, con llamados incluso de organismos internacionales como Naciones Unidas y la Unión Europea a que cesen estos hechos.