La historia de Buck es, en esencia, la historia de cómo un perro descubre y se conecta con el mundo salvaje del que sin saberlo provenía.

El año pasado, cuando solía ir con frecuencia al cine (para los que no lo recuerden, ir al cine solía ser una actividad recreacional muy común que consistía en ir a una sala en la que se proyectaba una película, y ver la película comiendo pipocas y tomando soda), me tocó ver durante una época el avance de una película en la que Harrison Ford iba en varias emocionantes aventuras en Alaska con un perro llamado Buck. Cuando finalmente vi la película, meses después, y no en el cine, sino en mi casa, durante la cuarentena, me di cuenta de que disfruté verla mucho más de lo que pensé que lo haría, pero no por la película en sí, (que más bien me pareció bastante olvidable), sino porque me ayudó a reconectar con la que, a lo largo de mi adolescencia, me he dado cuenta de que es una de mis historias favoritas, la historia de Buck.

El escritor estadounidense Jack London escribió varias novelas y cuentos memorables, pero debe su fama principalmente a tres libros: “El llamado de la selva”, “Colmillo blanco” y “El lobo de mar”. A pesar de que, de estas tres novelas, Colmillo blanco es la más celebrada (ha sido adaptada más veces al cine y en general es más popular), la más hermosa de todas es para mí sin duda El llamado de la selva, la historia de Buck.

La historia empieza en un rancho soleado en California, en el que Buck, un perro mezcla de San Bernardo y Scotch Collie, vive una vida apacible y consentida, un auténtico perro de familia. Pero al ser Buck un perro fuerte y grande en la época en la que miles de aventureros se lanzaban a la búsqueda del recientemente descubierto oro de Alaska, Buck es secuestrado una noche y vendido a unos canadienses, que, al igual que a otros perros, lo fuerzan a empujar un trineo para entregar encomiendas por parte del gobierno canadiense. A Buck le cuesta asimilar su nueva realidad, pero eventualmente se acostumbra, al punto de convertirse en el jefe de los perros del trineo, lo cual le vale la enemistad del anterior jefe, Spitz. Eventualmente, esta enemistad se vuelve mortal, y ambos perros se enfrentan en un duelo a muerte, del que Buck sale vencedor.

Un tiempo después Buck y el resto de los perros son vendidos a una pareja buscadores de oro principiantes. Con cada día que pasaba, era más evidente que esta pareja no tenía idea de cómo funcionaban las cosas en aquellas tierras, y ponían en peligro tanto a los perros como a ellos mismos. Eventualmente, Buck es rescatado por un explorador llamado John Thornton, cuando la incompetente pareja pretendía cruzar un lago congelado bastante peligroso. Buck se queda con Thornton, y los demás perros y la pareja perecen todos al ceder el hielo del lago, que cruzaron ignorando el consejo de Thornton.

Buck y Thornton desarrollan un cariño y admiración mutuos que los vuelve inseparables. Buck jamás había sentido tanto amor por un humano, ni siquiera por su antiguo dueño. La pareja se embarca en la búsqueda de una legendaria mina de oro, y en el proceso, Buck empieza a deambular por el bosque de vez en cuando, cazando alces e interactuando con los lobos, pero siempre volviendo al campamento, a John Thornton. En una de sus escapadas, cuando volvía al campamento después de seis días, lo asalta una sensación terrible, y confirma con horror que era cierta, pues el campamento había sido saqueado y John Thornton asesinado por una tribu de indígenas. Adolorido y furioso, Buck mata a algunos de ellos que seguían en el campamento, y después persigue al resto de la tribu, forzándolos a desplazarse y huir del valle.

Muerto su compañero, Buck se da cuenta de que el último eslabón que lo ataba a la civilización, al mundo de los humanos, había desaparecido, y, triste por la pérdida de su gran amigo, pero deslumbrado por este nuevo descubrimiento, se interna en el bosque, hacia lo salvaje, para vivir como sus ancestros, a la cabeza de una manada de lobos.

La historia de Buck es, en esencia, la historia de cómo un perro descubre y se conecta con el mundo salvaje del que sin saberlo provenía. Es la historia de cómo Buck, forzado a abandonar el que creía ser su hogar, descubre que en realidad volvió a él, al bosque, a lo salvaje. Pero es también nuestra historia, la historia de nuestros ancestros y de su fascinante e inextricable conexión con el mundo natural, de cómo tanto Buck como nosotros tenemos ese origen común tan fascinante y tan hermosamente profundo, y de cómo tanto Buck como nosotros, estamos en casa cuando nos adentramos hacia lo salvaje.