El telón se levanta ante unas sillas vacías porque los espectadores están al otro lado de la cámara, pues el teatro se ha vuelto virtual en Bolivia en tiempos de pandemia.

«Hemos visto la manera de reinventarnos», relata a Efe la actriz Emi Chávez, mientras el grupo de actores se prepara para salir al escenario vacío del espacio cultural Snack Tía Ñola de la ciudad boliviana de Santa Cruz.

Antes la cartelera estaba completa todo el año en espacios culturales como este de la mayor ciudad de Bolivia, pero la cuarentena por la pandemia de la COVID-19 obligó a cerrarlos desde finales de marzo.

Aunque otras actividades como los cines reabrieron hace semanas, con menos aforo y medidas de bioseguridad, los teatros del país aún esperan que pueda volver el público.

Los ensayos por plataformas virtuales como Zoom algo ayudan, pero son más complejos y llega un momento que el grupo necesita verse sobre las tablas, comenta la actriz.

Esto es lo que hace por ejemplo en este escenario el «grupo número cinco de teatro virtual para niños», que a través de redes como Instagram llama a su público al otro lado de la cámara a seguir su obra «Una lección de vida», con actrices como Janaina Prates.

Ella y sus compañeros de reparto se visten con toda ilusión para su obra, mientras se ultiman los preparativos en un escenario en el que luego van saliendo efectos como el humo o las pompas de jabón, sin que falte el típico «había una vez…» para introducir el cuento infantil, aunque los aplausos no lleguen desde las gradas de espectadores sino al otro lado de las redes.

«La única manera que hemos encontrado es empezar a hacer esto que se llama teatro con pantalla y buscar reinventarnos», confiesa Chávez, «tratando de enamorar al público a través de la cámara haciendo teatro virtual».

La actriz asevera que es la única manera de seguir haciendo lo que les gusta y de lo que viven, para mediante redes sociales mantener la atención al público: «estamos aquí, seguimos creando».

La cuarentena en Bolivia decretada a finales de marzo cuando aparecieron en el país los primeros contagios del nuevo coronavirus quedó atrás, pues desde septiembre se levantaron muchas de las restricciones, pero la nueva fase de «postconfinamiento» mantiene algunas y espacios como los teatros no sabes aún cuando podrán reabrir.

Los costos de una puesta en escena virtual son incluso mayores que el teatro presencial, pues añaden la realización y el equipo técnico para su retransmisión, con lo que en espera de esa reapertura los actores salvan cuentas como pueden, aportando por ejemplo parte de la escenografía que puedan tener en sus casas.

Todo con tal de reducir gastos, porque «si no, no da» solo con lo que el público pague por estas obras virtuales, sentencia la actriz.