El triángulo de fuego: combustible, oxígeno y una fuente de calor

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Las estadísticas son contundentes, solo el 10 al 15 por ciento de los incendios forestales ocurren por sí solos. El otro 85 a 90 por ciento se dan por causas humanas. En el caso de los incendios en la Chiquitanía de Santa Cruz de la Sierra, se deben principalmente por asentamientos de colonizadores que provocan incendios que deberían ser controlados, pero que no lo son. La quema controlada ha sido legalizados por el gobierno para la realización de los chaqueos, con el propósito de ampliar la frontera agrícola. También los incendios pueden ser provocados de otras formas, ya sea por colillas de cigarrillos desechados por la gente, incendios de escombros, etc. A esto se suma el clima, el viento y la maleza seca, que han llevado a la quema de más de 1 millón de hectáreas hasta la fecha, y que han consumido todo a su paso: árboles, hogares y animales. En estas condiciones, sabemos que las llamas viajan a un ritmo de hasta 20 km por hora.

Una chispa es suficiente para comenzar el fuego en un clima seco y en tiempos de sequías. Cuando deja de llover y bajo el sol ardiente, la vegetación normalmente verde se seca y se convierte en combustible inflamable; los vientos fuertes propagan el fuego rápidamente; y las temperaturas cálidas fomentan la combustión. Con estos ingredientes, la chispa puede venir en forma de rayo, incendio provocado, una fogata o un cigarrillo.

Para que haya un incendio forestal se deben dar tres condiciones: combustible, oxígeno y una fuente de calor, que son el llamado “triángulo de fuego.”

El combustible es cualquier material inflamable: árboles, hierbas, arbustos, etc. Cuanto mayor sea la carga de combustible de un área, más intenso será el fuego. El aire suministra el oxígeno que un fuego necesita para quemar y los incendios empeoran por los vientos cálidos y secos. Las fuentes de calor son las que inician el fuego: un cigarrillo, una fogata, un rayo, etc. 

Los valientes bomberos y voluntarios que están trabajando para apagar los incendios, luchan contra las llamas privándolas de uno o más de los fundamentos del triángulo de fuego: empapando de agua la maleza, rociando retardadores de fuego para extinguir los incendios existentes, trabajando en equipos limpiando la vegetación para contener y eventualmente privar al fuego de su combustible (a eso le llaman cortafuegos.) A veces, más bien crean incendios para combatir el fuego con fuego. Estos incendios controlados eliminan la maleza, los matorrales y la basura de un bosque, privando de combustible al incendio forestal.

Las personas que vivan cerca de los incendios forestales, deben mantener los arbustos, las malezas y otros combustibles recortados en su terreno, especialmente alrededor de su casa. Deben guardar las garrafas de gas y otros materiales inflamables que puedan estar en su patio. Cerrar todas las puertas y ventanas, mojar el techo, y tener a la mano tapabocas o barbijos para ayudar a disminuir el humo y la inhalación de partículas.