Amenazas de convulsionar el país, pedidos de la Iglesia católica y de organismos internacionales a mantener un clima político de paz, acusaciones a los principales candidatos, presiones para que se bajen algunas de las candidaturas contrarias al MAS para no dispersar el voto y evitar el retorno del partido de Evo Morales al poder, marcan la temperatura de la última semana de campaña electoral en Bolivia, en la que diversas encuestadoras pronostican en recientes sondeos un resultado de infarto para los seguidores de Luis Arce (MAS) y de Carlos Mesa (CC).

A un mes de que la presidenta transitoria Jeanine Añez anunciara que declinaba su candidatura para evitar la división del voto, en los recientes días los dirigentes y el candidato a la vicepresidencia por el partido ADN anunciaron que también se retiran de las elecciones presidenciales, con lo que se reducirían de ocho a seis las fuerzas políticas de la contienda. Sin embargo, la candidata presidencial de esa organización, María de la Cruz Bayá, se aferra aún a participar, pese a la decisión de sus compañeros partidarios. Otra fuente cercana a la alianza Libre 21, que postula al expresidente Jorge Quiroga, adelantó a Infobae que hay fuertes presiones para que declinen su participación electoral, una posibilidad que será evaluada en las próximas horas. Si se bajan, quedarían cinco candidaturas de las ocho iniciales.

Sin embargo, la mayor presión se concentra en los últimos días en Luis Fernando Camacho, de la alianza Creemos, que aparece tercero en las encuestas, con una votación que podría alcanzar el 17% en su primera participación en una contienda electoral, sobre todo por el apoyo abrumador que podría conseguir en Santa Cruz, la región más poblada de Bolivia y la que lideró la protesta de 21 días que derivó en la salida del poder de Evo Morales, después de casi 14 años.

Uno de los que oficializó mediante una carta esta semana el pedido a Camacho de que se retire de la elección presidencial fue el coordinador de los movimientos sociales, Rafael Quispe, que trabaja en el gobierno transitorio de Jeanine Añez. La presión también ha subido en las redes sociales, con el argumento de que el ex dirigente cívico cruceño podría paradójicamente convertirse, con la dispersión del voto el 18 de octubre, en el causante de la vuelta de Evo Morales al poder, después de ser quien lideró su salida.

En contrapartida, los seguidores de Camacho defienden su postulación hasta el final, al considerar que es el único candidato que puede evitar el retorno de Morales al poder, ya que Mesa y el MAS serían futuros aliados.

Tanto Camacho como los dirigentes de la alianza Creemos rechazan las encuestas y aseguran que tienen mayor respaldo que el que señalan, por lo que es imposible que declinen su postulación. “Vamos a ir a la segunda vuelta con Luis Arce, porque llegaremos al segundo lugar con nuestro ascenso hasta el día de la elección”, dijo el candidato a diputado por Creemos, Erwin Bazán.

Camacho ha expresado insistentemente estar seguro de que Morales y el MAS no volverán al Gobierno, por lo que no declinará, ya que es el único candidato de la “nueva política boliviana”. Incluso afirmó que si el expresidente retorna a Bolivia él no se irá del país aunque sea el principal objetivo de una persecución por haberlo sacado de la Presidencia.

Aumenta la presión a Camacho

El ex alcalde y exgobernador de la región de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, que es uno de los aliados de Camacho, retornó esta semana de EEUU y reiteró su apoyo al candidato de Creemos. Sin embargo, aclaró que lo buscará una vez conocidos los resultados de las últimas encuestas para evaluar el futuro de ese respaldo, ya que “primero está la lealtad con el país que por un candidato o una persona”.

Hace unas semanas, el ex gobernador de la región de Tarija, Mario Cossío, que también se había aliado con Camacho le retiró su apoyo para no dispersar el voto opositor al MAS. De igual manera, Ronald MacLean, ex alcalde de La Paz y uno de los primeros asesores del candidato de Creemos, le pidió que deje en suspenso su candidatura para no facilitar el retorno de Evo Morales.

La presión también se ha comenzado a dar desde los dirigentes cívicos de Tarija, quienes afirmaron que reconocen el “heroísmo” de Camacho, pero esperan que abandone su candidatura. “En política se pueden tomar decisiones hasta último momento”, remarcó Reyes Villa. “Seguro Camacho ha decidido correr hasta donde pueda llegar y después verá qué hacer”, comentó MacLean.

En días pasados, el propio Evo Morales dijo que Luis Fernando Camacho está “evalentonado” por su ascenso y que la división de sus adversarios favorece un posible triunfo del MAS en primera vuelta.

Entre tanto, dos ex aliados de la presidenta Jeanine Añez, como son el líder de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, y el alcalde de La Paz y jefe del partido Sol.bo, Luis Revilla, anunciaron su respaldo sin condiciones a Carlos Mesa. De su parte, Demócratas, partido de la ex mandataria, ha expresado que no apoya a ningún candidato pero que se alinerará en torno a quien pueda vencer al MAS. Añez también dijo hace dos semanas que fijará posición cuando se acerquen las elecciones. En cambio, el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, proclamó ya su respaldo a Mesa.

Para el analista Marcelo Silva, el hecho que partidos como ADN, o incluso, el de Jorge Quiroga declinen sus candidaturas no incidiría de manera determinante, ya que juntos no logran un apoyo mayor al 3 por ciento. Tampoco parecen influir mucho los respaldos anunciados por otros políticos a Mesa. “En cambio, si se baja Camacho, sería el jaque mate al MAS”, opinó.

Para el director nacional de campaña de Comunidad Ciudadana, Ricardo Paz, votar por Camacho o por Jorge Quiroga es votar por el MAS, por lo que convocó a concentrar el apoyo en el candidato que puede vencer a Luis Arce. Para los seguidores de Camacho, votar por Mesa es como hacerlo por Arce, ya que son aliados.

Enfrentamientos y temor a violencia

Como no había ocurrido en anteriores campañas, organismos internacionales como la ONU y la Unión Europea informaron de que se han registrado al menos 46 incidentes de violencia política durante los actos proselitistas de diferentes partidos.

Carlos Mesa dijo que militantes de CC han sido agredidos durante al menos 16 ocasiones. Luis Arce, del MAS, también asegura que recibieron varias ataques violentos de sus rivales, y la vocera de ese partido, Marianela Paco, denunció en las últimas horas que en el norte de La Paz quisieron atentar contra sus candidatos y se quejó de falta de garantías del Tribunal Electoral.

Una caravana de Luis Fernando Camacho también fue atacada con piedras durante un acto en la ciudad de Oruro.

Sin embargo, una de las denuncias que más han preocupado a la comunidad internacional es la del propio Gobierno, que asegura tener informes de Inteligencia que detectaron los preparativos de actos violentos por seguidores del MAS para convulsionar el país si no ganan las elecciones. El viceministro de Régimen Interior, Javier Issa, dijo que pueden haber problemas en zonas de la ciudad de El Alto, en Chapare y en el Norte de Potosí.

Hace un par de semanas, el dirigente del MAS, Andrónico Rodríguez, afirmó que si se da un fraude y su partido no consigue retomar el poder mediante los votos queda como opción volver a tenerlo mediante movilizaciones callejeras. El mismo candidato presidencial Luis Arce abrió la desconfianza en el proceso al opinar que la única forma de que Mesa le gane es mediante fraude. De su lado, el candidato de CC le respondió al postulante del MAS que “lo único que hace con esa declaración es abrir el paraguas ante su posible derrota”.

En respuesta a las advertencias de una posible convulsión social preparada por el MAS, el 18 de octubre o después de la elección, el Gobierno aseguró que las Fuerzas Armadas y la Policía boliviana están reforzadas para evitarlo. La propia presidenta Añez anticipó que el gobierno transitorio está preparado para contener la violencia. El ministro de Gobierno, Arturo Murillo, agregó que se tienen identificados a los posibles propiciadores de la convulsión.

En ese contexto de tensión, representantes de la ONU, la Unión Europea, la embajada de Bolivia y la Iglesia, emitieron un comunicado conjunto en el que expresan su preocupación por la violencia política y piden a todos los líderes de partidos propiciar un clima de paz para las elecciones y acatar los resultados electorales. También ratificaron su confianza en las autoridades del Tribunal Supremo Electoral.

Denuncias contra los candidatos

En medio de la tensión, en las últimas horas el Gobierno transitorio abrió una demanda judicial por presunto enriquecimiento ilícito contra el candidato presidencial del MAS, Luis Arce, en su condición de ex ministro de Economía del expresidente Evo Morales.

Apoyándose en un informe de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), la Procuraduría del Estado develó que entre 2011 y 2019 hubo millonarios movimientos bancarios injustificados en las cuentas de Arce y las de su esposa, incluso depósitos de algunas compañías petroleras. En respuesta, el candidato del MAS advirtió con un juicio por calumnias, en tanto que su partido consideró que es víctima de “guerra sucia”.

Otro candidato presidencial que se quejó de “guerra sucia” y que anunció una demanda contra los que la incentivan fue Carlos Mesa. Esta semana apareció un documento médico falso que alude a que el postulante de CC padece la enfermedad de Alzheimer, lo que fue desmentido.

Las últimas encuestas

Luis Arce roza la Presidencia en primera vuelta, pero también Carlos Mesa roza el balotaje y podría llegar con él a la Presidencia, es la conclusión de las dos últimas encuestas difundidas en las últimas horas en Bolivia.

La empresa Ipsos difundió su encuesta el jueves y en ella aparece Luis Arce, del MAS, con 34 por ciento, Carlos Mesa, con 27,9 por ciento, y Luis Fernando Camacho, con 13,8 por ciento. Entre votos blancos, nulos e indecisos se llega a un 19.4 por ciento, a solo una semana de las elecciones. La proyección de votos válidos en esta encuesta colocan a Arce con un 42,86 por ciento y Carlos Mesa con un 34,18 por ciento. Con este escenario hay balotaje, pero no se cuenta el voto de los bolivianos en el extranjero, que constituyen un 3 por ciento del padrón electoral. Para que el MAS gane la Presidencia en primera vuelta tendría que sacar una diferencia de 10 puntos sobre CC, y le falta 1,32 por ciento para conseguirlo.

Otra de las encuestas más esperadas, la de la fundación Jubileo, registró la siguiente proyección de votos válidos: Arce, 42,9 por ciento, y Carlos Mesa, 34,2 por ciento. Con este escenario también habría balotaje, pero no se han contabilizado los votos de los bolivianos en el extranjero, donde el MAS consiguió antes importantes ventajas, sobre todo en Argentina. A Arce le faltaría así 1,3 puntos porcentuales para ganar la Presidencia en primera vuelta.

Sin embargo, algunos analistas consideran que la segunda vuelta es más probable que una definición en primera vuelta, dado que la tendencia muestra una mayor subida de Mesa que de Arce entre los indecisos, después de la declinación de la candidatura de la presidenta Jeanine Añez.