¿En serio un abogado?

Compartir:

Anteriormente te aconsejé recibir asesoría jurídica antes de empezar un negocio, esto puede resultar ser más complicado de lo que aparenta, es difícil encontrar a alguien en quien confiar, es algo así como encontrar un mecánico para tu movilidad, le estás entregando en sus manos uno de los bienes más costosos que tienes con la esperanza de que lo arregle y sin tener la más mínima idea de cómo lo arreglo le debes pagar y cruzar los dedos para que esté arreglado (y que no le haya sacado nada a tu auto, porque la verdad es que tampoco lo sabrías).

Entonces, cuando estés emprendiendo un negocio debes aceptar que necesitas asesoría jurídica, sabes que los “papeles” en Bolivia son complicados, por lo tanto no esperes que el llantero de la esquina pueda arreglar el motor de tu vehículo, como dice el dicho “lo barato sale caro”, sin embargo existen abogados especialistas en derecho comercial que pueden ser accesibles a tu bolsillo.

Este es el siguiente paso, ya que estamos de acuerdo que necesitas a un abogado, ahora debes entender que no es cualquier abogado que puede realizar la apertura de un negocio, es como un doctor si te duele la garganta vas al otorrino, si no ves bien vas al oftalmólogo, si no sabes qué tienes puedes ir al internista o a un médico general, de la misma forma el derecho tiene una infinidad de ramas y así como no puedes esperar que un otorrino te cure la visión, tampoco puedes esperar que un abogado penalista, civilista, constitucionalista, laboralista, etc, registre tu negocio sin ninguna observación futura.

¿QUÉ HACER?

Debes tomar en cuenta que la Autoridad de Empresas (AEMP) fiscaliza las obligaciones comerciales de forma aleatoria al cierre de una gestión y puede hacerlo de las últimas cinco gestiones, por lo tanto el trabajo realizado por tu abogado el día de hoy, será fiscalizado al año y por los próximos cinco años.

Por lo tanto, ten paciencia, busca recomendaciones y contrata a un abogado especialista en derecho comercial, para realizar el registro de tu negocio ante todas las autoridades correspondientes a tu rubro (no, no es sólo el “fundempresa” y el NIT no más).