Estos son los diez mejores países del mundo para criar niños

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La revista médica The Lancet elaboró un informe en conjunto con equipos de Unicef y de la Organización Mundial de la Salud para determinar qué naciones que ofrecen mayores posibilidades de desarrollo a los jóvenes desde la infancia.

Noruega es el mejor país del mundo para criar niños, de acuerdo con un informe reciente publicado por la revista médica británica The Lancet, junto con técnicos de la Organización Mundial de la Salud, de Unicef y de otros organismos dedicados a la salud y a la niñez.

El país del norte de Europa tiene el mayor Índice de Florecimiento (0,95 sobre 1) entre los 180 países evaluados. El número busca capturar una larga serie de indicadores sanitarios, económicos y sociales, que son considerados esenciales para que niños de 0 a 18 años puedan crecer y prosperar.

“La meta final de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU es asegurar que todos los niños puedan florecer y llevar una vida feliz y significativa, ahora y en el futuro. Para que los países puedan asumir responsabilidad nacional y subnacional con respecto a los ODS, en particular en lo que respecta a la salud y el bienestar de los niños, necesitan un índice resumido de sus resultados para la planificación y la comparación con otras naciones. Hemos elaborado un nuevo perfil nacional para medir las condiciones fundamentales para que los niños de entre 0 y 18 años sobrevivan y prosperen”, sostiene el documento publicado por The Lancet.

Detrás de Noruega aparecen Corea del Sur y Holanda, completando el podio con un índice de 0,95. Luego vienen Francia e Irlanda, también con 0,95; Dinamarca, Japón y Bélgica, con 0,94; e Islandia y Reino Unido, con 0,92.

“Ya no podemos considerar la salud y el bienestar infantil como una prerrogativa de los profesionales de la salud. La inmunización, los antibióticos, la atención prenatal y durante el parto, y los sistemas de salud de buena calidad son, por supuesto, esenciales, pero necesitamos urgentemente un plan más amplio para acelerar el progreso en áreas previamente descuidadas, como el desarrollo de los primeros años, la salud de los adolescentes y la discapacidad, y la elaboración de una narrativa coherente que guíe nuestra labor en todos los sectores. De manera más inmediata, debemos responder a las amenazas ambientales y existenciales que ponen en peligro el futuro de los niños en este planeta”.

Entre los indicadores elegidos para configurar el índice se destacan la supervivencia materna, la supervivencia en niños menores de 5 años, el acceso materno-infantil a los servicios de salud, la higiene y el saneamiento básico, y la ausencia de pobreza extrema. Otra dimensión está constituida por los logros educativos, el crecimiento y la nutrición, la libertad reproductiva y la protección contra la violencia. De esta manera, un puntaje general cercano a 0 indica muy pobre, 0,25 sería pobre, 0,50 ni pobre ni adecuado, 0,75 es adecuado y 1 supone un buen florecimiento.

Alcanzar las metas indispensables para una buena vida parece una utopía en otros países, separados por un abismo económico y social respecto de los que encabezan el ranking. En el puesto 180 sobre 180 aparece República Centroafricana, una de las naciones más pobres del planeta, que tiene un Índice de Florecimiento de apenas 0,06.

En una situación muy parecida están Chad (0,1), Somalía (0,12), Níger (0,12), Malí (0,14), Guinea (0,17), Nigeria (0,18) y Sudán del Sur (0,19). No es casual que sean todos africanos, más específicamente de la región del Sahel, que además de ser extremadamente pobre está atravesada por el caos y la violencia desde hace décadas.

Los graves déficits en la atención primaria a la salud y los acuciantes problemas de alimentación explican las altas tasas de mortalidad materna e infantil. A eso se suma un contexto en el que solo muy pocas personas tienen oportunidades de desarrollar una carrera o de tener un trabajo digno, y un ambiente de permanente inseguridad, por el accionar de milicias y organizaciones paramilitares que controlan el territorio a través del terror.

Una familia pasea en Seúl, Corea del Sur (Shutterstock.com)

Una familia pasea en Seúl, Corea del Sur (Shutterstock.com)

Pero ni siquiera los países con mejores condiciones para el florecimiento están haciendo todo bien. Otra dimensión del fenómeno a la que The Lancet le da mucha importancia es lo que hacen los países para combatir el cambio climático, ya que la vida en el futuro va a depender mucho de lo que se haga en el presente por la sustentabilidad del planeta.

“Los países ricos suelen tener mejores resultados en materia de salud y desarrollo infantil, pero sus emisiones de gases de efecto invernadero, tanto históricas como actuales, amenazan la vida de todos los niños. El daño ecológico que se ha desatado hoy pone en peligro el futuro de la vida de los niños en nuestro planeta, su único hogar. En consecuencia, nuestra comprensión de los progresos en materia de salud y bienestar de los niños debe dar prioridad a las medidas de sostenibilidad y equidad ecológicas para asegurar que protejamos a todos los niños, incluidos los más vulnerables”, sostiene la publicación.

Niños en República Centroafricana (Shutterstock.com)

Niños en República Centroafricana (Shutterstock.com)

Para medir esto creó un Índice de Sustentabilidad, como complemento del de Florecimiento. Y los resultados son casi inversos. Noruega, que encabezaba el anterior, ocupa el puesto 156 en Sustentabilidad, en gran medida por sus altas emisiones de dióxido de carbono (Co2), que ascienden a 8,44 per cápita. El peor de todos en este sentido es Qatar, que emite 49,18.

En cambio países que tienen graves problemas sociales y sanitarios, como Burundi, causan un daño menor, ya que apenas emiten 0,05 per cápita. Claro, no es consecuencia de que implementen políticas verdes, sino de su muy rudimentario desarrollo económico.

La niñez en Sudamérica

Cuando se pone la lupa en Sudamérica, se encuentra que el mejor país para criar niños es Chile, que tiene un Índice de Florecimiento de 0,76. De todos modos, ocupa el puesto 53 a nivel mundial, lo que revela que la región tiene mucho camino por mejorar.

En un nivel adecuado están también Uruguay (66º, 0,74) y Colombia (82º, 0,70). Pero el resto está en un nivel intermedio entre pobre y adecuado: Argentina (86º, 0,68), Brasil (90º, 0,68), Perú (97º, 0,65), Paraguay (100º, 0,64), Venezuela (107º, 0,6), Ecuador (108º, 0,6) y Bolivia (118º, 0,54).

El informe de The Lancet destaca especialmente el programa “Chile Crece Contigo”, como un ejemplo de una política exitosa aplicada en la región para mejorar las perspectivas de desarrollo de los niños. Fue introducido por la ex presidenta Michelle Bachelet para ayudar a todos los niños a alcanzar su pleno potencial mediante la prestación de servicios coordinados entre los sectores públicos, desde el período prenatal hasta los 4 años de edad.

El programa logró una disminución de la proporción de niños menores de 5 años con un retraso en el desarrollo, del 14% al 10% en los 10 años de su aplicación, entre 2009 y 2019. Casi las tres cuartas partes de los beneficiarios describieron el programa como fundamental para su experiencia en el embarazo y la crianza de los hijos, lo que sugiere una alta satisfacción con sus servicios.

“El éxito de Chile Crece Contigo se basa en un diseño sofisticado para la colaboración multisectorial () Además de contar con el respaldo de altos dirigentes políticos, se caracterizó por la creación deliberada de un consenso por parte de una amplia gama de interesados técnicos y políticos a nivel nacional y regional. Esas primeras consultas dieron lugar a la aceptación y la inversión de todos los sectores”.

Publicación de Infobae

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