Una sociedad formada y unos periodistas comprometidos con la divulgación de informaciones contrastadas y fiables son parte de las herramientas para luchar contra la desinformación en un entorno en el que las noticias falsas se difunden con mayor rapidez, y que incluso pueden poner en peligro la vida de las personas, como ha ocurrido durante la pandemia del coronavirus.

Esa es una de las conclusiones del encuentro digital organizado este lunes por la Delegación de la Unión Europea (UE) en Paraguay y la Agencia Efe, con el nombre «Fake news. Cómo combatir la desinformación. Experiencias en Paraguay y la Unión Europea».

El embajador de la UE en Paraguay, Paolo Berizzi, partió de la base de que la expansión de las noticias falsas y la desinformación es «uno de los desafíos más críticos de nuestra década», al tiempo que recordó que es una de las preocupaciones de las autoridades europeas desde hace años.

En este sentido, compartió las acciones llevadas a cabo por la UE, con el primer conjunto de normas autorreguladoras del mundo para combatir la desinformación, si bien hizo hincapié en la educación de la ciudadanía como la «respuesta más eficaz» a ese tipo de informaciones falsas.

En ese sentido señaló que, en el caso de Paraguay, la UE trabaja con el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic) para «concienciar y empoderar a los ciudadanos» sobre los peligros de compartir información sin verificar.

La viceministra de Comunicación del Mitic, Ingrid Villalba, que coincidió en esa apuesta por la educación, expuso los estudios realizados por su cartera durante la pandemia, en los que se detectó que los mensajes falsos más difundidos fueron que el coronavirus era solo una gripe, que no se transmitía en países calurosos como Paraguay y que era un invento para controlar a la población.

Ante esta situación, indicó que, como Gobierno, apostaron por posicionar la información, en especial la brindada a través del Ministerio de Salud, y mejorar las capacidades de la población para detectar la desinformación.

UNA SERPIENTE GIGANTE

La periodista paraguaya Estela Ruiz Díaz, referente de la información política de su país desde Radio Monumental y el diario Última Hora, expuso el alcance actual de la desinformación desde un ejemplo de noticia falsa que publicaron los medios del país en 2007 sobre una serpiente gigante que se había tragado a un hombre.

«Hoy esa ‘kuriju’ (serpiente, en guaraní) es gigantesca y reina en las redes sociales», expuso Ruiz Díaz, y lamentó que los más afectados por esas noticias falsas sean los ciudadanos, que tienen «derecho a recibir una información veraz».

Señaló además que los principales medios impresos de Paraguay no disponen de departamentos dedicados exclusivamente a la detección de las noticias falsas.

No obstante, la periodista valoró de forma positiva que durante la pandemia «se renovó el valor de la prensa» y la sociedad volvió a confiar en los medios para informarse y alejarse de los bulos que circulan por las redes sociales.

Ruiz Díaz ve en esa confianza ciudadana una oportunidad para mejorar «la capacitación, el compromiso y la reconstrucción de la credibilidad» de la profesión.

DESENMASCARAR LA DESINFORMACIÓN

Al respecto, Desirée García, periodista y directora de Efe Verifica, el servicio de verificación de datos de la agencia, destacó que si bien los periodistas están acostumbrados a contrastar los hechos, con el «fact checking» la labor se centra en «desenmascarar la desinformación».

Para García, las herramientas contra la desinformación pasan por dar «una información contrastada y fiable a los ciudadanos» y sensibilizar a la población «respecto a la existencia de este problema y enseñar a distinguir un mensaje falso del que no lo es».

En el marco de la pandemia, García señaló que las informaciones más difundidas fueron las teorías conspirativas o mensajes contra el uso de la mascarilla y la vacunación, así como falsas curas, según pudo comprobar con su trabajo en EfeVerifica.

Frente a ese caudal de noticias falsas, Myriam Redondo, periodista y experta en el combate de la desinformación, apostó por explicar cómo funcionan las teorías de la conspiración y las tácticas más habituales de la propaganda para ayudar a la sociedad a detectar noticias falsas.

«La infinidad de bulos simplemente no podemos atajarla», dijo Redondo, quien recomendó a los periodistas «seguir las preguntas básicas de la profesión» cuando se encuentren ante información dudosa.

Redondo también aconsejó «no perder el foco de lo que es el interés público» y estar alerta ante los intentos de determinados grupos por posicionar su agenda a través de los verificadores.

«También nos utilizan cada vez más para que le demos espacio a contenidos violentas, que debatamos sobre lo que ellos tienen marcado como prioritario en su agenda», advirtió.