Hace un par de semanas más de 800.000 estudiantes retornaron a clases en Santa Cruz, y un promedio parecido de madres nos tenemos que adaptar a recorrer nuestro horario habitual para despertar antes que los hijos y tener todo listo para llegar a tiempo.

Debo confesar que innumerables veces llevé a mis hijos al colegio en estado “zombi”, vistiendo pijama y luciendo una mirada empañada, ni las encontradas con las chismosas del momento me hacían reaccionar, hasta que decidí por mí misma, no salir más en ese estado.

Tuvo que pasar mucho tiempo para que eso suceda, ahora es más fuerte el deseo de estar y mostrarme presentable el que me bota de la cama antes que suene el despertador.

La neurociencia dice que el ser humano tarda entre 21 y 66 días para acostumbrarse a aplicar cambios en su vida, dependiendo del hábito que queramos cambiar o establecer.

Sin embargo, les propongo que sin importar el tiempo que nos lleve, fijarnos metas cortas para poder alcanzarlas, por ejemplo, fijarnos cada día caminar tres cuadras, tomar los dos litros de agua que recomiendan los especialistas, no contestar enojada a nadie, consumir menos azúcar, organizar la agenda un día antes, etc.

Yo empezaré por comenzar mi día más temprano y hacer todo lo posible por acostarme a una hora recomendada. Los expertos señalan que un secreto para acostumbrarnos a nuevos hábitos es no dejar de hacerlos por más que ocurra algo extraordinario.

Nos leemos la próxima semana; mientras, considera tomarte un par de minutos para contarnos tus metas y cómo estás avanzando, así compartimos experiencias.