Mientras la Catedral de Notre Dame ardía y miles de personas salían de sus barrios para lanzarse a las calles de París a ver el espectáculo, periodistas  de la AFP registraron este histórico momento desde diversos ángulos.

Un reportero, un videasta y cinco fotógrafos de la agencia relatan lo que más les impresionó de esta cobertura.

Un hombre observa Notre Dame en llamas, en París, el 15 de abril de 2019 (AFP / Geoffroy Van Der Hasselt)

 Geoffroy Van der Hasselt

Me fui a pie hasta la catedral. Ya había un perímetro de seguridad, pero con un colega nos metimos. Mientras caminaba iba viendo mis imágenes y las transmitía al mismo tiempo. El momento más impresionante para mi fue cuando el techo de la nave se derrumbó. La gente que me rodeaba no pudo reprimir los gritos de asombro.

El campanario de la emblemática Notre Dame colapsa mientras las llamas arrasan con la catedral en el centro de París, el 15 de abril de 2019 (AFP / Geoffroy Van Der Hasselt)

Eso es lo que más me impactó, esos cientos de personas que no podían contener su estupor. Luego  llegó el momento en que la aguja se iba a caer. Yo estaba muy concentrado para no perderme la sesión de fotos. No podía dejarme llevar por la emoción.  Solo miré  hacia otro lado del fuego para tomar los rostros de la gente que me rodeaba. 

Otro momento que me marcó fue el de las personas cantando. Parecían canciones religiosas en francés, fue conmovedor. 


Esta combinación de fotografías muestra el momento en que el campanario y la aguja de Notre Dame se desploman, el 15 de abril de 2015 (AFP / Geoffroy Van Der Hasselt)

  Ludovic Marin 

Me dijeron que la fotografía que destacó fue la del rosetón, cuyas formas se recortaban iluminadas con las llamas por detrás. 

Fue aterrador el momento en que el techo estaba totalmente en llamas, devastado por el fuego. Había hecho muchos reportajes dentro de la catedral, y frente a este espeluznante espectáculo pensé: «Está claro, todo se va a acabar». 


Trabajos de restauración dentro de Notre Dame, el 26 de junio de 2018. (AFP / Ludovic Marin)


Miré hacia atrás y recordé todo lo que había visto antes. Había estado en la aguja hacía seis meses, subiendo a través de una especie de intestino delgado. Todos mis recuerdos volvieron de repente. Me inmovilicé un poco, durante 20 segundos me detuve. El espectáculo era abominable, pero el reflejo profesional me permitió controlarme.


Notre Dame en París, el 15 de abril de 2019 (AFP / Ludovic Marin)

Durante toda la noche me encontré con una gran multitud de parisinos y extranjeros. Todos estaban asombrados y en silencio. Muchos rezaron y cantaron canciones religiosas hasta altas horas de la noche. Una gran cantidad de personas filmaron con sus teléfonos inteligentes para compartir en redes sociales, por lo tanto a veces se me dificultaba transmitir mis fotos.

Pasé por varios puntos altos para ver el techo y el fuego, y siempre fui recibido inesperadamente por gente maravillosa, pero muy triste por la tragedia. Tenía la impresión de que toda la ciudad rezaba para que la catedral resistiera las llamas. Creo que ocurrió un pequeño milagro porque la señora, el corazón de París, resistió. 


Bomberos apagan las flamas echando agua en el techo de la Catedral de Notre Dame en París, el 15 de abril de 2019 (AFP / Bertrand Guay)

                                                Agnès Coudurier 

Me ofrecí a salir a las 19h04. Partimos con mis dos colegas Frédéric Jeammes y Grégoire Ozan y a las 19h25 horas ya estábamos en directo frente al Ayuntamiento. 

La atmósfera era increíble. Era la primera vez que veía a tanta gente filmando con sus teléfonos. Ninguno o casi ninguno de ellos lo vio con sus propios ojos. Cada vez que caía material se escuchaban gritos entre la multitud. No pensé que me sacudiría tanto. Hubo una gran emoción compartida. 

Al salir de la agencia pensé que para cuando llegáramos el fuego se habría apagado. Es lo que sucede a menudo. Incluso en casa dije: «espérame para el postre». Cuando llegamos había una marea humana en la plaza.

Me conmovió mucho el colapso de la aguja. Sabíamos que no había muertos ni heridos, pero fue un momento en que un testigo de la historia se cayó. Se me cerró la garganta. 

                                                 Eric Feferberg 

A veces me quedaba sin aliento. La emoción fue tal que en varias ocasiones me sentí  como si me hubiera paralizado. Y en ese momento me decía: «mierda, tengo que trabajar».


Los espectadores frente a Notre Dame en París durante el incendio, el 15 de abril de 2019 (AFP / Eric Feferberg)


Lo más impresionante fue la emoción de la multitud. Toda la gente estaba aturdida. Vi algunas personas de rodillas en el suelo, reunidas cerca de una pequeña iglesia,  fue muy conmovedor. Intenté mostrar a todos los que observaban con impotencia como en dos horas se destruía una catedral que tardó cien años en construirse. La semana anterior había hecho una grabación del Sena y de monumentos con vistas a la catedral. Es un lugar mítico, es el corazón de París. 


La gente reza frente a Notre Dame en París, el 15 de abril de 2019 (AFP / Eric Feferberg)


                                                  Patrick Anidjar   

Vivo a unos cien metros de Notre Dame. Estaba tocando  jazz con mi guitarra cuando me llegó un olor raro. Fui a la ventana para ver de dónde venía. Una enorme columna de humo amarillo se elevaba detrás de sus dos torres. Tomé mi teléfono y corrí a ver. 

Afuera era un caos. Había gente por todas partes, la policía gritaba y trataba de contener a la multitud. Logré acercarme gracias a mi credencial de prensa y empecé a tomar fotos y videos. 


Las llamas y el humo ondean desde el techo de la Catedral de Notre Dame, en París el 15 de abril de 2019 (AFP / Patrick Anidjar)


Vi las llamas avanzando hacia la cima de la aguja y luego el techo se encendió. Las torres de la catedral son de piedra, pero yo sabía que la mayor parte de la estructura de atrás era de madera. Tomé fotos, hice videos y envié este material a los editores de la célula de redes sociales. Y luego empecé de nuevo.  Pero me di cuenta de que no había mandado nada, debió ser por la falta de una red. Envié todo de vuelta desde una cafetería con wi-fi. 

Mientras tanto, la aguja ya había colapsado. El aspecto general del lugar había cambiado. Sin ella, el momento era otro. 


(ARCHIVO) Esta combinación de fotos de archivo muestra el campanario de la Catedral de Notre Dame (I) tomado el 26 de junio de 2018 mostrando las esculturas y la otra imagen (D) muestra cuando la estructura y el campanario colapsan mientras las llamas se devoran a la catedral en el centro de París, el 15 de abril de 2019. (AFP / Geoffroy Van Der Hasselt)


                                                  Philippe López 

Llegué un poco tarde como refuerzo. Había terminado mi trabajo y estaba en casa de un amigo cuando recibí la llamada telefónica contándome las noticias. Fui a casa a buscar mi equipo y luego a la torre Montparnasse. 


La Catedral de Notre Dame en Paris visto de lo alto de la torre de Montparnasse, el 15 de abril de 2019 (AFP / Philippe Lopez)

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Una vez allí, me paré antes de empezar a tomar fotos. Tomarme el tiempo para mirar la cosa me hizo pensar en un ataúd abierto, sin tapa. La aguja ya había caído. Las llamas daban la impresión de que venían del interior del propio edificio. Estaba ardiendo por dentro. 

Recibí un golpe. A menudo había cubierto Notre Dame con vistas desde el exterior.  Es un clásico que todos hacemos cuando los árboles están en flor en primavera, como ahora. 


Esta foto de archivo muestra la Catedral del Notre Dame, el 27 de marzo de 2019, a menos de tres meses antes del incendio (AFP / Ludovic Marin)


                                                         François Guillot 

Por un momento pare de trabajar, cuando el sitio ya no era accesible. Nos sacaron rápidamente de la isla de la Cité. 


Llamas y humo ondean desde techo de la Catedral de Notre Dame, en París el 15 de abril de 2019 (AFP / Ludovic Marin)

Cuando ves al público es fascinante. Aunque parezca extraño, es un espectáculo cautivador, como un incendio.

Seguí trabajando. Mi problema era moverme entre la multitud. Todo París estaba en la calle, pero había podido llegar un poco antes.

Fue el fuego lo que me interesó más que la multitud. Mi foto favorita es la del sol. Sin el drama del incendio, tendría un aspecto de postal. Después de todo sigo siendo un fotógrafo. 

Notre Dame en Paris, el 15 de abril de 2019 (AFP / Francois Guillot)

Este artículo fue escrito con  Pierre Célérier y Yana Dlugy en París y publicado en el blog de AFP