Italia obligará desde hoy a realizar la prueba para detectar el coronavirus a todos los que lleguen de Bélgica, Holanda, Gran Bretaña y la República Checa, informó anoche el ministro de Sanidad, Roberto Speranza en las redes sociales.

«El número de contagios está aumentando en toda Europa y, por supuesto, también en Italia. Por este motivo, hoy hemos ampliado el estado de emergencia hasta el 31 de enero e introducido la obligación de llevar máscarillas incluso al aire libre. También he firmado una ordenanza que incluye pruebas para los que llegan de Bélgica, Holanda, Gran Bretaña y la República Checa. Hoy, más que nunca, la contribución de todos es importante para detener el virus», escribió.

Estos países se suman a los que ya era obligatorio hacer test a la llegada a Italia, que son España, Malta, Grecia y Croacia, por lo que se han organizado cabinas para realizar las pruebas en los principales aeropuertos y puertos del país o se obliga a llegar con un test realizado 72 horas antes de la llegada.

Estas nuevas medidas, como las del uso obligatorio de la mascarilla en todo momento, llegan cuando se han disparado los casos en Italia.

Italia registró en las ultimas 24 horas, 3.678 contagios de coronavirus, la mayor cifra desde mediados del mes de abril en pleno confinamiento, y 31 personas fallecieron.

Para constatar un repunte similar de los nuevos contagios hay que remontarse a los 3.786 del 16 de abril, aunque por otro lado también se han hecho muchas más pruebas diagnósticas que habitualmente, más de 125.000, lo que permite encontrar más casos positivos.

En el país permanecen enfermas con la COVID-19 62.576 personas, aunque la gran mayoría permanece en sus casas con síntomas leves o sin ellos. Un total de 235.303 personas, 1.204 más que el martes, han recibido ya el alta médica.

Los hospitalizados son 4.119, 175 más que ayer martes, mientras que también crecen las personas que requieren cuidados intensivos, dieciocho más, hasta un total de 337.

El primer ministro, Giuseppe Conte, compareció este miércoles ante la prensa para explicar que «las mascarillas habrá que llevarlas siempre, excepto cuando uno se encuentre en una situación de absoluta soledad, por ejemplo si vive aislado en la montaña. En el resto de los castos habrá que llevarla y ponérsela».

Esta medida ya se practicaba en regiones como Lacio, cuya capital es Roma, Campania, Basilicata y Calabria, y ahora se extiende a todo el país, bajo multas de 400 hasta 1.000 euros.

Hay excepciones, los niños de hasta 6 años no tendrán que llevarla, tampoco las personas con patologías o discapacidades incompatibles con el uso de las mascarillas o durante la realización de actividades deportivas.

Conte ha indicado que el Estado no interviene en la vida privada de la gente cuando está en sus casas, pero sí recomienda que lleven la mascarilla también cuando haya reuniones con familiares que no conviven bajo el mismo techo.