En la inmensa aula Pablo VI del Vaticano, con capacidad para 6.000 personas, debido a las medidas de seguridad para evitar los contagios de coronavirus hoy sólo había pocos cientos de fieles para seguir la audiencia general del papa Francisco.

Respecto a las anteriores audiencias generales, el estado preocupante de las infecciones en Italia ha llevado al Vaticano a reducir aún más la presencia de fieles, por lo que la enorme sala diseñada por el arquitecto Pier Luigi Nervi hoy daba la impresión de estar casi vacía.

Las audiencias generales habían vuelto a celebrarse con fieles en septiembre tras ser suspendidas por la pandemia en el patio de San Damaso con 500 personas y no en la plaza de San Pedro. Después, con la llegada del frío y las lluvias, se trasladaron al aula Pablo VI.

Además el papa Francisco, quien se resiste aún a ponerse la mascarilla, al igual que sus colaboradores, tampoco se acerca a saludar a los fieles y a intercambiar algunas palabras con ellos como era habitual por motivos de seguridad y se limita a saludarlos desde la distancia.

«En esta audiencia, como hicimos en audiencias anteriores, me quedaré aquí. Me encantaría bajar a saludar a todos pero debemos mantener la distancia porque si bajo nos agolpamos para saludarnos y esto es contra las normas y las precauciones que debemos tener frente a esta señora que se llama Covid y que tanto daño nos está haciendo», dijo el papa.

Francisco pidió perdón por no bajar a saludar: «Los saludo desde aquí, pero los llevo en el corazón de todos y me lleváis en vuestro corazón y rezad por mí. Desde la distancia podéis rezar unos por otros y gracias por la comprensión».

Aunque sí que saludó a algunos sacerdotes y obispos al final de la audiencia, todos ellos sin mascarillas.

Se espera que las próximas celebraciones previstas estos días para las misas de Difuntos y Todos los Santos, el Vaticano limite la presencia a pocos fieles.

También se prevé, si no se reducen los contagios en Italia, que así serán las misas y actos de la Navidad, con un papa que celebrará en San Pedro ante un grupo reducido de fieles.

Las embajadas ante el Vaticano ya han recibido una comunicación por parte de la Santa Sede con indicaciones de que este año no se podrán pedir entradas para asistir a las misas del periodo natalicio.