La calcinada imagen de la Sangre de Cristo, 382 años de historia de Nicaragua

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La imagen de la Sangre de Cristo, una de las más veneradas de Nicaragua, y calcinada el viernes pasado en un incendio involuntario, según las autoridades, en un acto terrorista, de acuerdo con la Iglesia Católica, cumple este martes 382 años y un mes de haber llegado a Managua.

Traída desde Guatemala un 4 de julio de 1638, la imagen de la Sangre de Cristo fue venerada por San Juan Pablo II en 1996, cuando se arrodilló y oró a sus pies, durante su segunda visita a este país centroamericano, de mayoría católica.

El misionero y presbítero redentorista Bosco José Rodríguez Alvarado, autor del libro «Santos Cristos de Managua», en el cual dedicó un apartado a la imagen de la Sangre de Cristo, sostuvo que la historia de Managua, como capital de Nicaragua, está íntimamente relacionada a esa antigua imagen.

Recordó, en un tuit, que la imagen de la Sangre de Cristo fue traída de Guatemala a Managua en 1638, «cuando Managua no era ni pueblo, ni ciudad, ni mucho menos ciudad capital» y Nicaragua estaba bajo dominio de la colonia española.

SOBREVIVIÓ CUATRO TERREMOTOS

A lo largo de su historia, esa imagen que fue venerada en un inicio como «El Señor de los Milagros», ha permanecido en siete templos, incluido, desde 1993, en la actual Catedral Metropolitana de Managua.

La imagen sobrevivió al terremoto del 23 de diciembre de 1972 y al del 31 de marzo de 1931 -un Martes Santo-, que destruyeron a la capital nicaragüense.

«Sobrevivió cuatro terremotos en sus más de 382 años de existencia. Hoy el fanatismo político se lleva un buen pedazo de historia nicaragüense», escribió la misionera Xiskya Valladares, conocida como la «Monja tuitera».

La imagen, que representa a Jesús crucificado y una de las más queridas por los católicos nicaragüenses, quedó calcinada el viernes pasado, en un hecho que estuvo precedido de una ola de profanaciones contra templos católicos en Nicaragua.

¿ACCIDENTE O ACTO TERRORISTA?

La imagen, hecha de madera policromada, fue quemada el pasado 31 de julio en su capilla en la Catedral de Managua, y, de acuerdo con la Arquidiócesis y testigos, un desconocido lanzó un artefacto que provocó un incendio que causó los daños.

La Policía de Nicaragua, sin embargo, descartó que el incendio haya sido provocado por una «acción criminal», y concluyó que fue causado por una veladora, tal como lo adelantó la vicepresidenta Rosario Murillo, apenas minutos después del suceso.

El cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes dijo que la Iglesia Católica, aunque respeta la decisión de la Policía Nacional, no la comparte, porque sus evidencias y testigos indican lo contrario.

La quema de la histórica imagen, a la que los fieles en Nicaragua acostumbran corear con gritos de «Cristo Ayer, Cristo Hoy, Cristo Siempre», ha abierto otro capítulo de desencuentros entre la Iglesia Católica y el oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Durante el primero Gobierno sandinista (1979-1990), el entonces papa Juan Pablo II, durante una misa ofrecida en una plaza de Managua, tuvo que gritar «silencio» a simpatizantes sandinistas que gritaban «queremos la paz» y «poder popular», en medio de la eucaristía.

El 19 de julio de 2018, el presidente Daniel Ortega acusó a los obispos de estar detrás de un presunto golpe de Estado, a raíz de un estallido social que comenzó en abril de 2018.

Desde entonces, la ONG Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) asegura que la Iglesia Católica ha sufrido 24 ataques y ha responsabilizado al Gobierno.

«IMAGEN CALCINADA REPRESENTA A NICARAGUA»

La imagen calcinada, para el sacerdote Leonel Alfaro, se ha convertido en un símbolo y «es muestra de la Nicaragua crucificada», y que «Cristo está y sufre con nosotros».

Para el obispo de la diócesis de Matagalpa (norte), Rolando Álvarez, «lo que sucedió a la sagrada y venerable imagen de la Sangre de Cristo es una herida grave, no sólo a la dignidad y sensibilidad católica, sino de todo nicaragüense de buena voluntad».

La imagen de la Sangre de Cristo muestra hoy el dolor del sufrido pueblo de Nicaragua que ciertamente resucitará, opinó, por su lado, el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez.

Las autoridades religiosas ahora se debaten sin la venerada imagen de la Sangre de Cristo debe ser restaurada o permanezca, así calcinada, como símbolo de la historia de Nicaragua.

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