La nueva era del barbijo

Foto de Polina Tankilevitch
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En China el barbijo ya es parte de la vestimenta de los mayores y de los niños que han comenzado lentamente a salir de paseo a los parques de sus ciudades. Famosos diseñadores de moda del mundo ejercitan también su creatividad con tapabocas de diversos colores, materiales y estilos. Las mascarillas son el símbolo de la apertura de una nueva era para la humanidad, que jamás imaginó sobrevivir en un confinamiento tan duradero para contener a la pandemia más terrible de todos los tiempos.

Es prematuro todavía determinar cuáles serán las consecuencias económicas, sociales, políticas y culturales del virus, que ya atacó a casi tres millones de personas y que mató a más de 200.000, en cuatro meses. Es temprano también para pronosticar el final de esta catástrofe mundial en pleno desarrollo. No se puede tampoco poner una fecha al desenlace, por la complejidad de un virus tan engañoso. Por momentos las cifras de contagio y decesos se estabilizan, pero a las pocas horas vuelven vertiginosamente a subir.

Ni siquiera China puede declararse aún victoriosa de la guerra contra un enemigo tan desconocido. Apenas empezó a relajarse la dura cuarentena, los rebrotes de casos volvieron a asustar a los chinos, en medio de las advertencias de la OMS de que una segunda ola puede resultar más letal que la primera. Ni siquiera se tiene la certeza médica de que los enfermos recuperados no volverán a infectarse. Ningún país puede jactarse tampoco de haber conseguido el éxito total en la lucha.

El único consenso hasta ahora es que no hay otro camino que el confinamiento masivo y prolongado para desacelerar la velocidad exponencial del contagio, pese a su impactante daño a la economía y a las libertades de más de la mitad de la población mundial que soporta estoicamente el desmoralizante pero inevitable encierro.

No tenemos tampoco idea de cómo será el mundo después de la pandemia, aunque se supone que ya no será igual que antes. Cunde, sin embargo, la duda de que si será mejor o peor que el que conocimos previamente a nuestro largo encierro. No sabemos tampoco si la pandemia hará o no nacer un nuevo orden mundial.

A falta de certezas, es posible ensayar constataciones resumidas en los siguientes 19 titulares:

1. La pandemia encontró a todos los países y a sus gobiernos desprevenidos. 2.- Los sistemas sanitarios están vulnerables en el mundo, con algunas excepciones de naciones que invirtieron desde hace tiempo mayores recursos. 3. La pandemia acentuó una crisis global, desnudando desigualdades y alta conflictividad.

4. Todos los gobiernos enfrentaron el dilema de qué es lo primero: salud o economía. 5.-Pocos definieron un plan de entrada al confinamiento, la mayoría improvisó. 6.-El confinamiento enfrentó a los poderes constituidos y a los distintos niveles de gobiernos.

7. La pandemia ha puesto en jaque el ADN de la globalización. 8. La pandemia ha puesto en jaque a la economía del planeta. 9. La pandemia ha puesto en jaque a los liderazgos mundiales. 10. El confinamiento vuelve a sacrificar libertades a cambio de seguridad. 11. Es prematuro definir cómo será el futuro.

12. Se debate si habrá un nuevo orden mundial. 13.Se intuye un mundo más digitalizado. 14. Se vislumbra el retorno del protagonismo del Estado. 15. El dilema ahora es cómo y cuándo salir de la cuarentena. 16.-Mientras más se alarga la cuarentena el costo económico, social y político es más alto. 17. Los organismos financieros recomiendan economía de guerra.

18.La pandemia golpea más a los países emergentes y pobres.19. A Bolivia le tocó la tormenta perfecta, en plena crisis política y en medio de la desaceleración económica.

Entrar a las cuarentena ha sido difícil, pero salir de ella puede ser todavía mucho más complejo. Por eso, urge que el gobierno de Jeanine Añez diseñe un plan perfecto de salida para que el esfuerzo de la contención no se derrumbe.

No hay un manual infalible, pero la mayor parte de los gobiernos se aprestan a aplicar una desescalada gradual, a distinta velocidad y en forma asimétrica, pero coordinada. Se ha adelantado que el gobierno boliviano ejecutará después del 30 de abril una “cuarentena dinámica”; es decir, levantando o retomando restricciones en función de los ascensos de casos de coronavirus, los brotes o los rebrotes. Suena lógico, pero necesitamos conocer en detalle el plan para no correr riesgos por la improvisación. Lo mejor sería diseñarlo por fases , ya que queda un largo camino por recorrer.