La realidad político-social boliviana 2019

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Por: Lic. Paolo Bosco G.

Politólogo 

Ante muchas irregularidades en el proceso electoral, llegamos a la conclusión de que las elecciones presidenciales en Bolivia este pasado 20 de octubre, llegaron a desatar mucha incertidumbre en cuanto a su credibilidad, por un poco mas de la mitad de la población, lo que ha desencadenado reacciones opuestas en un juego de poder cuasi igualitario, con una legitimidad entredicha, donde las protestas masivas en las calles con cierre de vías transitables, aclamaban el respeto al voto, pero ¿cómo lograr el respeto a ese voto? ¿qué es lo que se pide?

Para comprender esta situación es importante resaltar un antecedente importante, las últimas elecciones tanto presidenciales, regionales o referéndum de consulta popular, han estado acompañados de una división a la mitad del padrón electoral, ganando un bando u otro por porcentajes pequeños, esto se pudo evidenciar cuando ganó la opción en contra de la re postulación indefinida de autoridades de gobierno, la cual está limitada sólo a 2 re postulaciones, según el Art. 168 de la Constitución Política del Estado.

A partir de esto el gobierno actual logró, a través de diferentes medios constitucionalmente cuestionables, disfrazados de legalidad según algunos analistas, habilitar a su candidato y actual presidente Evo Morales, que gobierna el país durante ya 14 años, nos preguntamos ¿por qué tanto tiempo?, pues se alegó que el primer mandato no era válido debido a que se redactó un nuevo texto Constitucional.

Todas estas circunstancias a lo largo de los últimos años, donde se mostraba ya la intención de Evo Morales de continuar en el poder, son comportamientos típicos de la línea ideológica latinoamericana autodenominada “Socialismo del siglo XXI”, liderada en la región en su momento por Hugo Chávez y Fidel Castro, al cual también pertenece el Movimiento al Socialismo de Evo Morales, entre otros líderes políticos y ex presidentes de la región, que participaron en el Foro de Sao Paulo.

Si comprendemos el concepto de socialismo, esta ideología no comulga con las acciones de este bloque, ya que aún mantienen acciones de corte capitalista en su economía y directrices de gestión pública, sin embargo el discurso continúa, como aquella fuerza liberadora de la opresión del imperialismo a favor de los pobres, auto considerándose la única fuerza que lucha por el interés de los más necesitados, cuando se ha podido evidenciar a lo largo del periodo de gobierno distintas pruebas de corrupción, lo cual hace que el concepto de ayuda a los humildes sea algo alejado de la realidad, puesto que aún existe pobreza extrema en áreas rurales y vemos bonanza en las personas y círculos cercanos al gobierno, lo cual se asocia mas con las características de un gobierno de corte Populista, que se sostiene del pueblo para permanecer en el poder, pero el pueblo sigue en crisis, esta es también la típica característica de fidelidad al caudillo, como lo fue el Estalinismo en su momento, es por eso la insistencia en cuanto a la re postulación de Evo Morales como candidato del MAS y no así otro candidato del mismo partido.

Retomando las actuales protestas, que en un sentido lógico debieron haberse realizado en su momento, es decir cuando existió la habilitación ilegal del candidato del MAS, se habla de ilegalidad porque se omitió la voluntad ciudadana del referéndum, hoy por hoy, se radicalizan con el paso del tiempo, lo cual inició después de los comicios electorales pasados, ahora bien ¿que pide la gente?: algunos una nueva elección, con un Tribunal Electoral nuevo, controlado e imparcial, puesto que se han presentado indicios que en la actualidad no existe una independencia de poderes plena, si no que hay una influencia por parte del ejecutivo en los demás poderes, dando una significativa ventaja al actual gobierno y poca confianza en el Órgano Electoral, típico en este tipo de gobiernos de corte Populista, como el Venezolano, otros sin embargo pedían una segunda vuelta, en ambos casos sería una salida peligrosa y poco conveniente para el partido de Gobierno, por lo antes indicado, que el padrón electoral tiene un 50% mas o menos inclinado a un lado u otro, por lo cual si hubiesen unido fuerzas los sectores de oposición, esta convulsión social no estuviese sucediendo, dando una victoria a cualquier candidato contrario a Evo Morales, tal cual sucedió con el resultado del referéndum del 21 de febrero, pero el interés particular de algunos candidatos opositores, de ir a la carrera electoral por separado, un egoísmo evidente, le dio a través de unas elecciones irregulares, la victoria a Evo Morales, error de los candidatos pequeños de oposición como Oscar Ortiz, que disgregó el voto, disminuyendo el porcentaje de votación de la oposición dejando con el margen necesario al partido de gobierno para ganar y lograr esta victoria en una primera vuelta, llena de muchas dudas.

Las protestas en Bolivia si bien se las han realizado con cierre de caminos, paro de actividades y demás, las mismas no son violentas, ya que el poder coercitivo lo tiene el Estado, policías y militares, el pueblo solo tiene su protesta y reclamo en las calles.

Cabe resaltar que también se usó la figura del Cabildo, un conglomerado civil popular ciudadano, que antiguamente se usaba para posesionar nuevas autoridades en la época de la lucha independentista durante la colonia y que actualmente se las usa para expresar sentimientos populares del pueblo de forma masiva, a través de determinaciones civiles de corte patriótico no vinculantes.

Estos denominados Cabildos, han logrado la unión de un poco mas de la mitad de los bolivianos sin distinción de lineamiento partidario, donde la gente reclama y busca alternativas de solución a esta situación de convulsión social.

De estos cabildos sale la figura de Fernando Camacho, empresario cruceño, Presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, departamento con mayor crecimiento económico del país, que en un primer momento comulgaba con la decisión de convocar a nuevas elecciones, sin embargo ante el caso omiso del gobierno hacia las protestas, con casi 3 semanas de paro en las actividades, se comprueba esta lucha comparada a un juego de pulseta, entre gobierno y opositores, donde la gente puede bloquear por meses, pero el gobierno no muestra interés en lo sucedido, minimizando las acciones de protesta, al sentirse respaldado por su sector político afín, esto generó que se empiecen a exasperar los ánimos, desviándose el norte de la lucha de la población, en cuanto al respeto al voto y convocatoria a nuevas elecciones, sumando nuevas peticiones mas radicales, como exigir la renuncia inmediata del Presidente Evo Morales, dando un plazo de 48 horas para que la realice, evidentemente esto no lo va a hacer, entonces en un acto algo acelerado, sin contar con la otra parte numerosa que apoya al actual presidente, el Comité Cívico Pro Santa Cruz, se dispuso a redactar la carta de renuncia del presidente, posterior a esto el líder del movimiento Cívico en mención, Sr. Camacho, viajó a La Paz (sede de gobierno) la noche del 4 de noviembre, hoy 5 de noviembre tuvo que retornar a Santa Cruz, puesto que una turba enardecida de simpatizantes del Movimiento al Socialismo, estaban realizando protestas exacerbadas en el aeropuerto internacional de “El Alto”, para evitar que este cívico cruceño, salga de inmediaciones del mencionado aeropuerto rumbo al palacio de gobierno.

Lastimosamente hay que comprender y analizar los siguientes elementos: La historia nos ha demostrado que ningún gobierno que quiere perpetuarse en el poder, cambió de idea de hacerlo gracias a las protestas pacíficas, tristemente la violencia fue la única manera de vencer a estos gobiernos, si lográramos hacerlo sin violencia, realmente pasaríamos a la historia.

Difícilmente el gobierno dirá que se va para calmar la tensión social y peor aún firmar una carta de renuncia, puesto que desde la lectura que tienen ellos, las elecciones no fueron fraudulentas y querer buscar su renuncia o volver a llamar a elecciones, es un atentado contra el sistema democrático, o como algunos sectores del partido oficialista, lo mal denominan “Golpe de Estado”.

La estrategia del gobierno, lineamientos de los gobiernos Populistas, cómo el de Maduro, es esperar a que la gente se canse y desista de sus protestas, ya que por lógicas razones, la necesidad de retomar las labores y actividades es latente, tomando en cuenta que mas del 70% de los bolivianos viven del negocio informal, es decir de trabajos con ingresos económicos diarios, sin contratos fijos, esto ya ha generado enfrentamientos entre personas que necesitan trabajar y personas que bloquean en defensa de la democracia, poniendo en tela de juicio el patriotismo de los que no están de acuerdo en permanecer en paro de actividades y bloqueo de vías.

Esta situación es un guion o libreto seguido paso a paso por el mencionado “Socialismo del siglo XXI”, comentado alguna vez en el Foro de Sao Paulo, tal cómo nos muestra el caso venezolano u hondureño, donde incluso tomando en cuenta este último ejemplo comparativo, al igual que en el caso boliviano que cuando se estaba realizando el conteo rápido de los votos a través del sistema informático TREP, la noche de las elecciones, mencionaron un corte en el servidor, suspendiendo este sistema de conteo rápido, generando incertidumbre y la pre existente desconfianza por parte de la población hacia el árbitro de la contienda, es decir el Órgano Electoral, similar situación con el caso de Honduras, donde el candidato opositor tuvo una ventaja sobre el oficialista, pero ante un corte repentino del sistema informático, los datos cambiaron drásticamente, dando la victoria al candidato oficialista Orlando Hernández, consecuencia de las frágiles democracias latinoamericanas.

Por otro lado, se habla de auditoria a las elecciones, sólo acordada entre el Poder Ejecutivo y la OEA, cuando debiese ser un acuerdo entre el Órgano Electoral Plurinacional, otro desacierto que generó muchas más dudas sobre la independencia de poderes, la figura de la auditoría no es nueva, las mismas se trataron de hacer en Venezuela.

El patrón se repite, las protestas masivas en Bolivia, que, si uno busca en diferentes fuentes informativas pasadas, son las mismas protestas que en Venezuela, se habla de un “CONADE” Comité de Defensa por la Democracia, una asociación similar se conformó en Venezuela, ante las denuncias de fraude electoral del pasado año.

También podemos distinguir un líder opositor muy exaltado, pidiendo la renuncia de Evo Morales, lo mismo sucedió en Venezuela con Henrique Capriles, quien liderizaba un movimiento civil multitudinario que pedía la renuncia del presidente Maduro, obviamente sin éxito.

Nuevamente mismo patrón y secuencia de acontecimientos, con las mismas demandas, los mismos aciertos, los mismos fracasos, personajes similares y un mismo resultado, los presidentes Populistas, con o sin fraude se mantienen en el poder, no lo piensan soltar, no conviene hacerlo por la cantidad de juicios de responsabilidades que se pueden llevar adelante en su contra, por parte de un nuevo gobierno, denominado por ellos como imperialistas y de la derecha neoliberal, ya que como bien mencioné, el gobierno populista es el único poseedor de la verdad y la salvación para el pueblo oprimido, que lucha en contra del capitalismo y la Derecha Conservadora y Oligarca.

Esta situación de permanecer en el poder, solo busca desgastar el movimiento popular, como se hizo en Venezuela, donde pese a todo los esfuerzos y protestas para sacar a Nicolás Maduro del gobierno, éstas no llegaron a buen puerto, la gente se cansó y empezó a migrar.

Otro elemento que se debe considerar es que para tener una democracia pura y funcional, como en los países desarrollados, la alternancia en el poder es menester, sumamente necesaria, por que un mismo gobierno se desgasta a lo largo de los años, empero la situación en Bolivia es mucho más preocupante, ya que es casi una pulseta de a mitades, entre 2 grupos de choque, algunos afines al MAS, con una baja en popularidad considerable, pero aún con fuerza en algunos sectores, auto denominados movimientos sociales, que son sectores de choque y presión, como algunas fuerzas mineras que van a la lucha con dinamita en mano o los sindicatos cocaleros del Chapare, del cual Evo Morales es líder y que no temen a un enfrentamiento armado o cuerpo a cuerpo, por defender al gobierno actual, versus una oposición fragmentada, pero que ante la unión civil, conforman la otra mitad, que ha ido cobrando mas fuerza y elevando su capacidad de convocatoria y porcentaje de apoyo no partidario, incluso en algunos discursos antipolíticos, representando más a una sociedad civil, cansada de la gobernanza de tantos años del actual régimen.

Es claro que Evo Morales no saldrá de manera pacífica, se puede notar que, si fuera por él, la presidencia vitalicia sería el mejor camino, tampoco se puede hacer un llamado a la violencia para cambiar al actual gobierno, puesto que sería una decisión irresponsable.

Mientras tanto la población cada vez está con los ánimos aún más caldeados, debido a que unos quieren continuar con las medidas de presión, tienen fe en que Evo se irá del gobierno, otros necesitan llevar el pan de cada día a su casa, lo cual genera discusiones y peleas, entre compatriotas, entre amigos, incluso entre familias bolivianas.

La única salida pacífica posible es convocar a nuevas elecciones, salida que no se distingue muy cercana, porque es poco o nada conveniente para el gobierno, ¿entonces que hacer? ¿ser otra Venezuela?, ¿seguir con los bloqueos, paro de actividades y medidas de presión? o ¿qué otras alternativas políticas o de coerción nos quedan?, ¿será el camino la violencia?, las opciones se acaban y la historia confirma la repetición de hechos lamentables, como dice el lema del escudo nacional chileno: “Por la Razón o por la Fuerza”

 

Análisis realizado por el Politólogo boliviano: Lic. Paolo Bosco G., que cuenta con postgrados y especialidad en Marketing Político, Relaciones Internacionales, Gestión Pública y Democracia en América Latina, en Bs. As. Argentina. Es docente universitario y realiza el presente análisis desde el punto de vista académico de la Ciencia Política, sin afinidad a ningún partido político.