Las largas filas de camiones cisterna se han convertido en una constante frente a una refinería de Santa Cruz, la mayor ciudad de Bolivia, mientras sectores como el agrario, el transporte por carretera y el urbano esperan un diesel que tarda en llegar.

El paisaje en frente de la planta que suministra el combustible está dominado por hileras de largos camiones que aguardan la carga, en los que se repite en grandes letras sobre sus cisternas el aviso de «peligro inflamable».

Choferes como Juan Melgarejo tienen que armarse de paciencia, pues puede que les toque hasta dormir en la fila a ver si al día siguiente hay más suerte.

«Hay muchos problemas», comenta a Efe, en un tono entre molestia y resignación, pues desde hace días no es posible llegar y cargar como sucedía antes.

Unos treinta o cuarenta camiones llegan cada día, calcula, pero al no ser despachados, se acumulan en calles alrededor de la refinería y en una explanada convertida en un mar cisternas.

El conductor asegura que debido a que «no alcanza el diesel que les llega» a la planta, las hileras de camiones se van alargando hasta acumular entre 150 y 200 vehículos.

Esta demora afecta no sólo a la región de Santa Cruz, la mayor y más próspera de Bolivia, sino a otras del resto del país que dependen de este suministro de carburante, advierte.

El chofer sostiene que sobre todo se ven perjudicados en el campo, pues la maquinaria agrícola usa diesel, el transporte de mercancías entre provincias y el de pasajeros en las ciudades.

«Para no perder el turno, tenemos que dormir aquí en la noche», sentencia este hombre de medina edad, rodeado de camiones que como el suyo hacen cola.

La empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ya observó a comienzos del presente mes que una bajada del nivel del agua en la hidrovía Paraná-Paraguay había demorado importación del combustible, mientras que la Asociación de Surtidores de Santa Cruz advirtió de escasez en las gasolineras.

YPFB ha reiterado no obstante que esta coyuntura en la llegada de barcazas con el suministro no conlleva riesgo de desabastecimiento en el país, pero en Bolivia el temor a que escasee el carburante genera de vez en cuando afluencias repentinas a las estaciones de servicio.