La gripe es una enfermedad respiratoria aguda causada por virus de influenza A o B. Ocurre en epidemias casi todos los años, principalmente durante la temporada de invierno. El virus de la influenza tiene una alta tasa de mutación; esta evolución viral compromete la capacidad del sistema inmunitario (nuestras defensas) para protegerse contra nuevas variantes virales. Como consecuencia, se producen nuevas vacunas cada año para hacer coincidir la vacuna con los nuevos virus circulantes. La eficacia protectora de la vacuna está determinada en gran medida por la relación (proximidad de «ajuste» o «coincidencia») entre las cepas de la vacuna y los virus que circulan en el brote. La vacunación anual contra la influenza es una medida importante de salud pública para prevenir la infección de la influenza. 

Actualmente están autorizadas varias vacunas contra la influenza para uso en todo el mundo, como las inactivadas, que se administran por vía intramuscular o intradérmica, y la vacuna viva atenuada, que se administra por vía intranasal. Las vacunas contra la influenza son trivalentes o cuadrivalentes. La protección proporcionada por las vacunas contra la influenza se basa en la inducción de anticuerpos neutralizantes de virus, principalmente dirigidos contra la hemaglutinina viral.

Existen 143 centros en 114 países que mantienen vigilancia de la influenza durante todo el año. Éstos reciben y ponen a prueba miles de muestras de virus de la influenza. Luego los laboratorios envían virus representativos a seis Centros de Referencia e Investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cuales se encuentran en Estados Unidos (dos), Reino Unido, Australia, Japón y China. La OMS se reúne en febrero y septiembre de cada año con los directores de estos centros de colaboración y elabora recomendaciones sobre la composición de la vacuna.

Se recomienda la vacunación contra la influenza para todas las personas de seis meses de edad y mayores. Las personas de alto riesgo como, por ejemplo: con inmunodepresión, enfermedad cardiovascular, pulmonar o metabólica crónica (diabetes), sus contactos cercanos y los trabajadores de la salud, son poblaciones de alta prioridad en las campañas de vacunación.

Se debe ofrecer una dosis única de la vacuna contra la influenza poco después de que esté disponible, idealmente para abril y mayo en Bolivia. 

La elección de la formulación de la vacuna depende de varios factores, incluida la edad, las comorbilidades y el riesgo de reacciones adversas:

1.Siempre es mejor una formulación cuadrivalente sobre una formulación trivalente cuando sea posible. La vacuna tetravalente ha sido diseñada para proteger contra cuatro tipos diferentes del virus de la influenza: dos virus de la influenza A y dos de la influenza B. Resulta que durante años, las vacunas contra la influenza fueron diseñadas para proteger contra tres virus diferentes de la influenza, por eso se llaman vacunas trivalentes. Las vacunas trivalentes incluyen dos virus de la influenza A (H1N1y H3N2) y un virus de la influenza B, y había que elegir un solo virus B, a pesar de que habían dos líneas diferentes de virus B y que estaban en circulación durante la mayoría de las temporadas. Es decir que la vacuna trivalente probablemente no brinda una protección adecuada contra el grupo de los virus B que no están incluidos en esta vacuna. Al agregar otro virus B a la vacuna se intenta ofrecer un nivel de protección más amplio contra los virus de la influenza en circulación.



2. Para adultos sanos no gestantes entre 18 y 49 años, se utiliza la vacuna inactivada o también se puede utilizar la vacuna de influenza viva atenuada; los estudios científicos aleatorios de adultos han demostrado que la vacuna inactivada es equivalente o más efectiva que la vacuna viva atenuada. De preferencia dar la vacuna cuadrivalente, pero también se puede utilizar la trivalente.

3. La vacuna inactivada contra la influenza se debe utilizar en aquellas personas en las que no se ha establecido la seguridad y/o la eficacia de la vacuna de influenza viva atenuada, incluyendo a las personas mayores de 50 años, los que están inmunodeprimidos (trasplantados, quienes usan corticoides, etc) o tienen enfermedades cardiovasculares, pulmonares o metabólicas crónicas (diabetes); mujeres embarazadas; y aquellos con alergia al huevo. Utilizar la vacuna cuadrivalente.

4. Para personas ≥65 años, se recomienda la vacuna de influenza inactivada de dosis alta (Fluzone High-Dose) si es que está disponible, en vez de la vacuna de influenza inactivada de dosis estándar porque la vacuna de dosis alta es más inmunogénica y efectiva que la estándar, habiéndose demostrado que esta formulación provoca una mayor respuesta de anticuerpos y puede proporcionar una mejor protección contra la enfermedad de la influenza en comparación con las formulaciones de dosis estándar. Una alternativa es la vacuna de hemaglutinina recombinante cuadrivalente (Flublok Tetravalente), que es más efectiva que la vacuna inactivada de dosis estándar para prevenir la influenza, pero que no se ha comparado directamente con la vacuna inactivada de dosis alta.

Es importante saber que la vacuna recién proporciona protección después de unas dos semanas de haberla recibido. Por tal motivo es mejor vacunarse a fines de abril o en mayo, antes de que comience realmente la temporada de la influenza.