La canciller Karen Longaric destacó el proceso de acercamiento con Chile, que desarrolló durante su gestión diplomática de 11 meses, y afirmó que ahora no sería comprensible un nuevo congelamiento en las relaciones con esa nación vecina.

«Tengo la certeza que el próximo gobierno boliviano va a continuar con esta relación, porque sería verdaderamente incomprensible que vuelvan a congelar las relaciones con Chile», afirmó la autoridad a la agencia de noticias ABI.

La autoridad destacó la fluida cooperación que se tuvo, primero, con su colega Teodoro Ribera y luego con Andrés Allamand, el actual ministro chileno de Relaciones Exteriores, que estará presente en el juramento de investidura de Arce y del vicepresidente David Choquehuanca.

Longaric, profesora de Derecho Internacional de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), reveló que conoció a Ribera, precisamente, en la actividad académica, pues la exautoridad chilena también es docente internacionalista.

Bolivia y Chile, que no tienen relaciones diplomáticas formales a nivel de embajadores, se enfrentaron entre 2013 y 2018 en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por una demanda sobre la obligación de negociar un acceso soberano al Pacífico.

La CIJ dictaminó que no existían tales obligaciones contraídas por parte de Chile, la nación que se hizo del territorio marítimo boliviano tras la Guerra del Pacífico (1879-1883), pero recomendó que ambas naciones mantengan canales de diálogo en el ámbito bilateral.

Durante la conversación que sostuvo con ABI, Longaric afirmó que este año, por efecto de la pandemia de coronavirus que demandó la necesidad de mayor coordinación vecinal, se descongelaron las relaciones que estaban inactivas desde el fallo del 1 de octubre de 2018.

Longaric destacó que la amistad con Ribera haya ayudado a mejorar ese proceso. «Me llamó para decirme, ‘estamos aquí para ayudar a tus compatriotas’ y ahí empezó el trabajo un diálogo muy dinámico, muy fluido», reveló.

«Se rompió ese hielo, ese distanciamiento que había y en esa etapa negativa, mala y dolorosa, como es la pandemia, pudimos rescatar esto que es muy beneficioso para el país», apuntó.

Bolivia y Chile, que comparten 861 kilómetros de frontera, mantienen una relación comercial marcada, especialmente, por las operaciones del puerto de Arica, donde existen obligaciones a de libre tránsito, establecidas a perpetuidad en el Tratado de 1904, en favor del país.

«Con Chile tenemos que tener una relación fluida, dinámica intensa. La frontera nos obliga a eso, el comercio, la migración, la lucha contra la delincuencia organizada, contrabando, drogas, trata de personas, todo eso hay en la agenda con Chile. Entonces, estamos obligados a tener un relacionamiento dinámico fluido y creo que el próximo gobierno debería pensar seriamente en elevar las relaciones y restaurarlas las relaciones diplomáticas», remarcó Longaric.

Las relaciones entre Bolivia y Chile se interrumpieron en 1978, luego del frustrado proceso de negociación que derivó del llamado «Abrazo de Charaña», pero desde entonces se desarrollaron varios acercamientos como el del Enfoque fresco (1993), Gas por Mar (1999-2002) y la Agenda de 13 puntos (2006-2010).