Los libros se salvarán del fuego

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El fundamentalismo estatista del actual régimen, que sustituyó al fanatismo del mercado de los neoliberales, está en el fin de su ciclo y se consume en el actual fuego del extractivismo depredador, que terminará por impulsar su salida.

Es posible -no lo sabe nadie-, que este final de ciclo tenga todavía un período más de gestión, dados los acuerdos velados con parte del empresariado, que siempre vivió bajo la sombra del Estado; y, además, porque el elector boliviano es conservador, timorato y poco informado a la hora de elegir a sus gobernantes.

La economía mundial entró en un período recesivo y será imposible que nuestras arcas públicas puedan cumplir con los compromisos electorales de este marchito neopopulismo.

De las pocas acciones rescatables de la actual administración gubernamental, que debería ser una política de Estado, más allá de los resultados de la elección nacional, destaco la creación de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB), un esfuerzo editorial estatal que trascenderá a todo el desquiciado andamiaje de empresas públicas, que terminarán colapsando y agotando los excedentes de una fase económica expansiva, vivida en la última década.

Celebrar el bicentenario de la fundación de la república, publicando 200 títulos para comprender el pasado y el presente del país, y cuya lectura nos permita vernos a nosotros mismos, es la mejor manera de configurar el futuro de Bolivia.

La discutida selección -como son todas las selecciones-, permitirá construir un canon que reúna lo más significativo que ha sido publicado en estos años de vida republicana, e incluso antes. Aunque en el pasado no hubo un proyecto editorial de esta magnitud, es imprescindible mencionar algunos referentes, públicos y privados: la colección del Sesquicentenario de la República (1975) donde se reeditaron algunas obras fundacionales de la literatura boliviana; la Biblioteca Popular de Última Hora, bajo la dirección de Mariano Baptista, con casi medio centenar de obras de bajo costo y alta difusión; la colección Enciclopedia Boliviana de Werner Guttentag de Los Amigos del Libro; y las 15 Novelas Fundamentales, coordinada por Plural editores.

Entre los proyectos, con enfoques regionales: la Biblioteca Clásica Cruceña de editorial La Hoguera, con más de 20 libros de los autores más representativos de la Santa Cruz del siglo pasado; los Libros del Bicentenario, por el grito libertario cruceño; y la colección 450 años de la fundación de la ciudad, estos últimos con el sello de La Hoguera, asociado al Gobierno Municipal y la Fundación Cultural Itos.

La BBB es ya uno de los aportes bibliográficos más importantes que haya encarado el país. Son 35 títulos publicados a la fecha, 8 de ellos con la posibilidad de ser descargados gratuitamente.

Al ritmo que se vienen publicando, lo más probable es que para 2025 no se complete el corpus de los 200 seleccionados. Sin embargo, dada la relevancia de este proyecto estatal, su alcance masivo, el rescate de títulos agotados, los estudios introductorios especializados, apéndices, apuntes y notas que contextualizan, la variedad temática, los precios asequibles y la calidad de edición, diseño, diagramación e impresión, debería ser una tarea que no cese hasta concluir con todo lo presupuestado. Si algo queda de este “proceso de cambio”, que sean los libros de la BBB.