Pocos políticos despiertan tanto amor y odio simultáneo como Luis Almagro: acusado de traidor, elogiado como héroe o visto como villano. Todas estas facetas y una vida plagada de polémicas aparecen en un libro escrito por los periodistas uruguayos Gonzalo Ferreira y Martín Natalevich.

Con más de 100 entrevistas -aunque su mentor, el expresidente uruguayo José Mujica (2010-2015), declinó hablar- y más de 20 horas de reuniones virtuales con el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el libro «Luis Almagro no pide perdón» (Planeta) se publica este martes.

Su estrategia casi ajedrecística para desbancar a Evo Morales, el convencer a Estados Unidos a aliarse a su postura para ir contra el Gobierno venezolano o su apoyo a Dilma Rouseff son algunas claves de este libro que intenta mostrar desde todas las aristas a este protagonista de los principales sucesos políticos del continente en los últimos años.

En entrevista con Efe en Montevideo, ambos periodistas cuentan que hablaron con Almagro sin tapujos ni censuras con el objetivo de narrar con hechos «de manera fidedigna» sin ponerse en contra o a favor de alguien.

«Tiene una personalidad sumamente interesante, con una trayectoria frenética que ha pasado por mucho, ha tenido una vida hiper intensa, ha tomado decisiones muy interesantes y controversiales. Es un gran lector de la realidad y, como todos, es una persona con claroscuros», subraya Natalevich.

La gran incógnita que atraviesa las más de 400 páginas del libro es si Almagro ha cambiado en estos años, pasando de llegar a la OEA en 2015 promovido por el Gobierno uruguayo del Frente Amplio (FA, izquierda) a consolidarse como aliado de la derecha americana.

INFLUENCIA INDISCUTIBLE

Más allá de los sentimientos que despierta, de la cantidad de epítetos que han expresado unos y otros sobre Almagro, no hay dudas de que es una de las personas más influyentes en la política del continente y con sus gestiones ha marcado la agenda de una región plagada de crisis económicas y sociales.

Venezuela, Bolivia, Honduras o Brasil han sido algunos de los países en los que Almagro ha puesto el foco para la presencia de la OEA.

En Bolivia, el texto enfatiza el rol de Almagro como estratega y su planificación para ganarse la confianza del entonces mandatario Evo Morales para después ir contra él.

«Quizás el caso de Bolivia es paradigmático porque el libro revela, a partir de las propias declaraciones de Almagro, que hubo un cálculo político en sus movimientos con Bolivia, para lograr determinada cosa, hubo agenda en ese sentido. Lo dice él», explica Natalevich.

Según detalla el texto, Almagro avaló que Morales se presentara a las elecciones de 2019 porque pensaba que, muy probablemente, iba a perder en la segunda vuelta, pero no se imaginó el desenlace.

«Si no estábamos, esto iba a estar muy complicado, muy complicado. Había que estar y la manera de estar era asumir determinadas responsabilidades y retos políticos. Y lo hice», cuenta el secretario.

EL ESTRATEGA DE ESTADOS UNIDOS

Una de las críticas más recurrentes de la izquierda latinoamericana es la alianza de Almagro con la diplomacia estadounidense y ser una especie de títere de Donald Trump para manejar su estrategia regional, principalmente en la crisis venezolana.

Sin embargo, los autores se encontraron con la sorpresa de que, tras averiguar con fuentes en Washington, el proceso habría sido el opuesto: Almagro convenció al Gobierno estadounidense de la forma en la que debían abordar el conflicto venezolano.

«Una lectura que se ha hecho en este tiempo es que Almagro se acomodó a las doctrinas o a las indicaciones de Estados Unidos para Venezuela y lo que nosotros nos encontramos, que fue una sorpresa de la investigación, es que fue al revés: Almagro fue el que marcó en cierta medida el rumbo hacia Venezuela y Estados Undos se termina acoplando con la administración Trump», explica Ferreira.

Los autores y fuentes consultadas para el libro coinciden en la influencia que tiene en Venezuela, país con el que lleva una larga batalla política contra el presidente, Nicolás Maduro, quien, pese a las gestiones de los autores con la embajada en Uruguay, no pudo ser entrevistado.

¿PRESIDENCIALISTA O SECRETARIO GENERAL?

Gran parte del libro discute el rol de Almagro dentro del organismo internacional. El uruguayo se ha desmarcado de la tradicional forma de actuar de un secretario general, que suele aceptar los mandatos de los países.

«Él ha liderado, ha llevado a los países a correrse de determinadas posturas en vez de ser un subordinado de los países», afirma Ferreira.

Estas formas lo han llevado a ser acusado de «injerencista». Sin embargo, en el libro él se define como «el más común de los secretarios generales que existieron en la historia de la OEA».

La crisis venezolana le hizo ser aliado a Trump y enemigo de Cuba, su manejo con Bolivia lo hizo distanciarse definitivamente del presidente argentino, Alberto Fernández, y su apoyo a Dilma Rousseff en el ‘impeachment’ le enemistó por mucho tiempo con el mandatario brasileño, Jair Bolsonaro.

Aunque el libro no lo menciona, Natalevich asegura que Almagro -reelegido en marzo de 2020- no tendrá problemas en lograr «una buena comunicación» con el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, pues tiene «los contactos para hacerlo».

MUJICA, EL GRAN AUSENTE

Una de las sorpresas que tuvieron los autores del libro fue Mujica, siempre dispuesto a hablar de cualquier asunto, no quiso ser entrevistado.

Almagro llegó a la política gracias al ‘Pepe’, quien lo nombró canciller e impulsó su primera candidatura a la Secretaría General. Pero sus decisiones estratégicas provocaron su alejamiento del FA y de quien fue su mentor político.

«Creo que lo que hay es una relación de respeto mutuo de que, si bien rompieron, siguen teniendo un respeto tal que hace que ninguno quiera hablar mal del otro», concluye Ferreira.