Varios miles de mineros bolivianos marcharon este jueves por el centro de La Paz, sede del Gobierno y el Parlamento de Bolivia, al son de dinamitazos mientras el país pasa por la desescalada de la pandemia de la COVID-19.

Los mineros asociados en cooperativas de explotación de esos recursos que no dependen de un patrón caminaron desde la ciudad vecina de El Alto hasta llegar el centro paceño, donde activaron cartuchos de dinamita, una forma de manifestación tradicional del sector pero que está penada por la legislación boliviana.

La aglomeración de manifestantes y los estruendos en avenidas troncales fueron asumidos con naturalidad por los peatones, a pesar de que las recomendaciones de las autoridades son que se eviten los tumultos y mantengan las medidas de bioseguridad, como el distanciamiento social, a fin de prevenir una nueva ola de contagios.

«Se nos ha obligado a tomar esta decisión (la de protestar)», dijo a Efe el presidente de las cooperativas mineras de La Paz, Pánfilo Marca.

El dirigente precisó que su sector exige que el Gobierno interino les asigne más áreas de trabajo, permita la libre comercialización de minerales y canalice la liberación de los detenidos del sector procesados por hechos de hace cuatro años.

La protesta contó con una masiva presencia de mujeres mineras que integran estas asociaciones, con la insignia de su sector en los tapabocas que utilizaron al momento de marchar varios kilómetros.

La marcha de los mineros cooperativistas coincidió en el centro de La Paz con un par de protestas más, vinculadas a asuntos municipales y locales tal como solía ocurrir antes del inicio de la pandemia.

Bolivia ha reportado 7.731 fallecidos a causa del nuevo coronavirus y ha sumado 131.990 casos confirmados desde la detección de los primeros positivos de la enfermedad en marzo pasado, importados de Europa.