Esas fueron las palabras de Nancy Andia cuando me llamó este miércoles 3 de junio de 2020. Se escuchaba su respiración en rápida sucesión, casi el doble del ritmo normal. Hoy le comunicaron que su prueba de COVID-19 dio positivo. Ella tiene diabetes tipo 1, Insuficiencia renal y hace hemodiálisis para poder vivir.

Nancy es mi paciente y amiga. No tiene recursos económicos, pero lo que falta en dinero, le sobra en tenacidad, amor por la vida y fé en Dios.

Debido a sus síntomas no ha dializado desde el viernes pasado y, con el diagnóstico de COVID-19, debe recibir atención médica inmediata. Los síntomas que tiene son incapacitantes: aumento de la frecuencia respiratoria, a ratos tiene dificultad para hablar con oraciones completas, dolor en el pecho, mareos, niveles bajos de oxígeno en la sangre indicados por un azul tenue que tiñen sus labios y dedos.

Pero su problema para respirar es lo más alarmante, cada vez se esfuerza más y más en busca de aire, eso significa que los pulmones de Nancy se han llenado de virus. Lo cual es peligroso para su vida.

Asi, con todos esos síntomas, Nancy ha realizado un recorrido maratónico durante todo el día por ocho hospitales de salud, públicos y privados, en busca de atención médica…que constantemente le fue negada. ¿La razón? No había ni un sola cama libre, tanto en piso, como en terapia intensiva. También consultó por teléfono a otras cinco instituciones de salud y obtuvo la misma respuesta: no hay camas…estamos llenos.

Nancy regresó a su humilde casa en una total indefensión y con miedo de morir a causa de su falta de aire.

El sistema de salud en Bolivia es una vergüenza, con una falta de infraestructura generalizada y este brote de COVID-19 está exponiendo sus crueles deficiencias, la mayoría de las cuales son el resultado de años de abandono gubernamental y poca inversión en atención médica. Ahora, tenemos hospitales que están gimiendo bajo el peso de la pandemia, con sus espacios físicos abarrotados y sin suficientes equipos de salud.

Si antes teníamos dudas de que el sistema de salud boliviano pudiera soportar la tensión si los casos de Covid-19 aumentaban bruscamente, ahora nos damos cuenta que nuestras dudas se han hecho realidad. Nos estamos derrumbando.

Al final, cerca de la media noche, Nancy Andia logró mediante el uso de influencias, ser aceptada en un hospital público, justo uno de esos donde antes, a pesar de su grave estado de salud, había sido rechazada.

En el video un mensaje de Nancy antes de saber que la habían aceptado en un hospital público.