¿Por qué cuesta tanto bajar de peso?

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Hay una inmensa influencia genética sobre el peso que tenemos y también una influencia del medio ambiente, pero el papel que juega la genética es sorprendente. La genética es responsable del 70% del peso y el medio ambiente un 30%. Eso quiere decir que el 70% de lo que comemos y lo que pesamos es controlado por nuestros genes.

Es interesante ver como en el pasado, a pesar de tener la misma influencia de los genes, la gente era más delgada que ahora. Eso se debe que los genes no existen de forma aislada, están ahí para ayudar a adaptarnos al medio ambiente. En la actualidad, el medio ambiente ha cambiado y, debido a la biología de las personas, ahora es más fácil comer demás. Sin embargo, a pesar de este ambiente “obesogénico” en el que vivimos, hay personas que no se exceden en comer. Podemos tener a dos personas que coman exactamente lo mismo y una queda llena y la otra con hambre. Los genes son los que se encargan de que sea más difícil decir no.

No es que los genes sean una condena del destino, éstos proveen varias posibilidades de lo que puede pasar con nuestro peso, por ejemplo: yo nunca voy a correr tan rápido como un atleta olímpico, pero eso no significa que sí me entreno duro no vaya a correr más rápido de lo que lo hago ahora. Lo que los genes nos dan es un conjunto de posibilidades, no voy a ser delgado y ni me voy a parecer a Brad Pitt, pero puedo llegar a un término medio, es decir, los genes le hacen a uno la vida un poco más difícil, sin embargo podemos hacer algo al respecto.

Cualquier persona que se come un plato de comida, puede comerse inmediatamente un postre, pero si espera 15 minutos es más fácil decir no porque, en ese lapso de tiempo, ya el cerebro le avisó que esta lleno y será más fácil no comer el postre. La gran mayoría de las hormonas intestinales que se secretan al comer, hacen que uno se sienta lleno, solo que tenemos que darle tiempo a que manden las señales al cerebro y avisen que ya hemos comido. Por eso, es una buena estrategia comer más lento y esperar a comer el postre.

Bajar de peso es más fácil si comemos alimentos que toman más tiempo en digerir, porque se quedan más tiempo recorriendo los intestinos, dando oportunidad a que uno se sienta lleno y coma menos. Una caloría de proteína hace sentirse más lleno que una caloría de grasa o una caloría de carbohidrato, en ese orden, debido a que las proteínas son químicamente más complejas en digerir y como resultado avanza más dentro de los intestinos dando sensación de llenura. Otras comidas que tardan mucho en digerir, son las ricas en fibras, por ejemplo, una fruta da más sensación de llenura que un zumo de naranja, porque el zumo de naranja no tiene fibra y la naranja tiene fibra. Entonces, para bajar de peso, una buena estrategia es aumentar la cantidad de proteínas, no en grandes cantidades, todas las proteínas cuentan, ya sea que vengan de la carne, el frejol, tofu, etc., y mejor si las mezcla con comidas ricas en fibra, da sensación de llenura y comerá menos.