El entusiasmo del inicio de un nuevo año nos embriaga de promesas que celebramos y hacemos en los primeros días, desde hacer dietas para bajar de peso con toda la oferta de gimnasio y de dietas a domicilio que nos llegan por las redes sociales, pasando por decidir dejar de gastar dinero en ciertas cosas, eliminar ciertos hábitos, prometer pasar más tiempo en familia, dejar de romper corazones, etc.

La verdad es que todo comienzo de año es una excelente oportunidad para detenernos un ratito, pensar por un momento, organizarnos y decidir qué queremos.

En este sentido planteo que juntas desarrollemos metas reales y que verdaderamente lleguemos a alcanzarlas; para eso las vamos a dividir en tres áreas.

OBJETIVOS PERSONALES

Al hablar de objetivos personales, nos referimos a las acciones que ejecutamos a lo largo de nuestra vida; por ejemplo tener un blog, aprender a nadar, dejar de comer carne, ordenar las fotos de mi computadora y de mi celular, leer un libro por semana, aprender a bailar la danza del vientre, dejar Netflix, desintoxicarme de Facebook, dejar el azúcar, volver a escribir a mano alzada, entre algunos que podemos comenzar a citar.

Podemos elegir una o dos cosas por trimestre y anotarlas en alguna agenda para revisarlas más adelante.

Te sugiero poner una fecha límite de ejecución para que no quede en un simple deseo. Primer trimestre del año, primer semestre, etc.

OBJETIVOS PROFESIONALES

Es la lista de capacidades y competencias que tiene cada persona y que le permite asumir sus responsabilidades profesionales.

Citaremos en este caso, mejorar mi ortografía, aprender un nuevo idioma, aprender a usar power point, aprender a hablar en público, estar informado, hacer un diplomado, ascender de puesto en la empresa, formar mi empresa, aprender atender mejor a mis clientes, etc. Igual que en el primer caso, es importante elegir una o dos y establecer límite de fecha.

OBJETIVOS FAMILIARES

Por lo general varían de una familia a otra, pero van desde compartir una comida al día o a la semana, hasta planificar un viaje anual en familia. El objetivo siempre gira en realizar juntos la mayor cantidad de actividades, visitar a los padres más veces a la semana, desayunar con los abuelos los domingos, salir a cenar en pareja una vez por semana, llamar a la tía que está en otra ciudad para recordarle que todavía está presente en las conversaciones familiares.

Una vez elegidos los objetivos definiremos las fechas o trimestres en los que queremos completar el logro; en mi caso en este primer trimestre quiero aprender a nadar, aprender a hablar en público; en objetivos familiares no hay límites en los desafíos e intentos por estar juntos.

Una vez vayan alcanzado los primeros iremos sumando otros para que de aquí a un año revisemos la lista y empecemos a marcar nuevos desafíos, ¿te animas a compartir los tuyos?