Frustrante mediocridad

¿Cuáles son los factores deportivos y económicos subyacentes que determinan el potencial deportivo de un país?

Estas preguntas se vienen a la cabeza de uno a raíz de la pobre participación de la selección boliviana de fútbol en la copa américa 2019 y al ver como muchos se rasgan las vestiduras buscando culpables.

Como hincha, es triste ver la baja calidad del fútbol en nuestro país que ya lleva más de dos décadas. Si no se hace nada para mejorar, continuaremos en la frustrante mediocridad.

Estoy seguro de que talentos hay, pero existe tan poca inversión en el deporte en general, que el potencial de los deportistas para desarrollar su talento, ya de por sí se ve disminuido. Eso también lleva a que haya menor posibilidades de que los atletas bolivianos continúen su entrenamiento o sigan carreras deportivas profesionales en un país que poco incentiva estas actividades.

Además, existe la percepción generalizada de que durante mucho tiempo los dirigentes del futbol nacional han hecho de este deporte una fuente de ingresos personales, dejando en segundo lugar los intereses de los equipos y del futbol en general.

Habría que ser ciego para no reconocer el papel fundamental que desempeña el deporte en el desarrollo económico y social de un país, por eso no se entiende que hasta ahora no se haya invertido de manera masiva en promocionar el deporte en Bolivia.

Ojalá viéramos indicios de algún un compromiso concreto para comenzar a lograr el cambio…pero nada todavía. Todos hablan de esa bendita revolución necesaria para cambiar nuestra situación en el fútbol y otros deportes. Pero seguimos esperando que los diferentes actores de nuestra sociedad se sienten alrededor de una mesa y finalmente tomen decisiones prácticas de inversión en los niños y la juventud, dando oportunidades, capacitación, becas, infraestructura, educación, nutrición, salud. Promoviendo no solo la formación, sino también la participación en campeonatos nacionales e internacionales, pagando pasajes, viáticos, alimentación, etc.

El camino lo conocemos todos, la decisión de transitarlo la tienen unos pocos. Hemos llegado tan bajo, que cualquier cosa que hagan se notará inmediatamente. ¿Hasta cuándo esperarán? ¿Hasta cuándo esperaremos?