Refugio de paz

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Hace varios años, en un seminario de desarrollo personal que tomé, hicimos un ejercicio de visualización en el que creábamos con la mente, un lugar especial. Poníamos en él todos los elementos que nos hacían sentir protegidos, nos conectaban con gente querida, nos divertían y nos inspiraban.

Mi atención es muy dispersa, fue de verdad un desafío mantenerme en el ejercicio, a ojos cerrados, de pie, pero en movimiento en medio de un salón, “construyendo” este espacio imaginario. Nunca pensé entonces, que ese lugar iba a ser mi refugio mental los próximos años. Vuelvo a él cada vez que la confusión, la incertidumbre, el dolor, la duda y la inquietud saturan mi mente. Es una práctica meditativa, dinámica. Me conforta, me conecta con mis mayores niveles de conciencia, me inspira. Siempre me ayuda.

La sensación de refugio interno es uno de los recursos emocionales más importantes que podemos desarrollar. Como es una sensación, la creamos poniendo nuestra atención o trayendo a nuestra mente algo que sea una fuente de protección, que nos haga sentir nutridos, que nos levante el ánimo, que nos inspire.

¿En qué hallas refugio?: “En la naturaleza y todas sus expresiones”, “en el silencio”, “en la música”, “en su abrazo largo y apretado”, “en la sabiduría expresada en los libros”, “en la oración”, “en las largas caminatas conversando con mi amiga”, “en la fotografía”, “en la danza”, “en la imagen de mi niño durmiendo”, “en el olor de la cocina de mi abuela”, “en los ojos mansos de mi esposo”, “en su recuerdo”, “en el amor que siento”. Para cada uno de nosotros, es una persona, una vivencia, un lugar particular. Encontrarlo, saborearlo, internalizarlo diariamente, nos ayuda a reponer fuerzas y mirar al horizonte con mayor serenidad.

¿Es fácil para vos traer a tu mente cosas que te den la sensación de protección, te conforten, alimenten e inspiren?. ¿En qué hallas refugio?.