Debido a resultados prometedores de estudios de laboratorio sobre el uso de este medicamento contra el COVID-19, muchas personas están comentando en las redes sociales sobre por qué no usarlo directamente, total ya se lo viene utilizando por décadas para los piojos y otros parásitos.

Es importante recordar en primer lugar que la investigación se encuentra en sus primeras etapas y la ivermectina aún no se ha probado en personas con COVID-19. Ni siquiera se conoce la dosis correcta.

Ya desde hace tiempo se sabía que, en laboratorio, este medicamento detiene la replicación del virus de VIH, el dengue, la gripe y zika. Así que no es de extrañar que ahora se sugiera que también puede detener la replicación del SARS-CoV-2, el virus que causa COVID-19 (en laboratorio).

Los investigadores vieron que, después de la exposición del SARS-CoV-2 a la ivermectina, la replicación viral se detuvo en 24 a 48 horas. Lo que no esta claro exactamente todavía es cómo funciona el medicamento. Parece que detiene los procesos que permiten que las proteínas se muevan dentro del virus, permitiendo una respuesta antiviral más efectiva del cuerpo.

El problema es que esta investigación sobre Ivermectina se ha realizado en cultivo celular (células cultivadas en un laboratorio) y es muy preliminar. Es promisorio, pero todavía no hay evidencia de un tratamiento efectivo en las personas.

Se necesitan estudios de investigación rigurosos en personas con o expuestas a la infección por COVID-19 para establecer si el medicamento funciona, si es seguro y en qué dosis. Los estudios de laboratorio con Ivermectina sugieren que se pueden necesitar concentraciones altas del medicamento para tener un impacto antiviral.

Es demasiado pronto para saber si los resultados de las pruebas de laboratorio se traducirán en un medicamento seguro y efectivo para las personas con COVID-19. La Ivermectina no debe utilizarse para tratar COVID-19 hasta que se completen las investigaciones.