Las autoridades surcoreanas intensificaron este sábado el despliegue policial en Seúl para evitar que activistas conservadores realicen manifestaciones no autorizadas, en un momento de renovada preocupación por la propagación de la COVID-19.

Varios grupos de activistas favorables a las fuerzas conservadoras del país, actualmente en la oposición, planearon concentrarse para protestar contra las políticas del gobierno liberal del presidente Moon Jae-in, aprovechando la celebración del Día de la fundación nacional y pese a las advertencias sobre la pandemia.

La policía surcoreana desplegó puntos de inspección en 90 lugares que conectan con el centro de la capital y controlan los vehículos que entran, informó la agencia de noticias Yonhap.

El país asiático mantiene desde agosto una prohibición de manifestaciones de más de diez personas y la justicia prohibió esta semana las concentraciones de más de nueve vehículos, por las que se ha optado para sortear las restricciones de reuniones cara a cara.

Autobuses policiales fueron distribuidos en filas en las calles principales que unen Gwanghwamun y el ayuntamiento de Seúl, mientras que el metro no paraba este sábado en las estaciones cercanas.

También se instalaron vallas en la plaza de Gwanghwamun, donde se realizan a menudo manifestaciones al aire libre.

Las autoridades dicen estar en posesión de información que señala que algunos grupos de activistas conservadores planean celebrar una rueda de prensa o manifestaciones de una persona en la plaza.

Dos grupos planean movilizarse en vehículos en el sur de la ciudad después de que la justicia así lo aprobara, aunque con el reducido número de participantes y entre estrictas medidas de seguridad, como no poder salir, bajar las ventanillas ni gritar consignas.

El gobierno surcoreano ha emitido varias advertencias sobre las manifestaciones antigubernamentales no autorizadas, ante el temor de que las concentraciones masivas propicien la propagación del virus.

Miles de personas marcharon a mediados de agosto por el centro de Seúl convocados por la Iglesia del Amor Máximo, una congregación presbiteriana ultraconservadora del norte de la capital a la que se vinculó un importante foco de contagios en el área capitalina.

Desde entonces y hasta finales de ese mes, los contagios diarios en el país superaron el centenar, antes de disminuir después de que se fortalecieran las restricciones para contenerlos.