El modelo conocido como binario solo da una opción A o B para sexo, género y sexualidad y espera que los tres estén alineados. Los estudios han demostrado que no existe un único determinante del sexo, del género o de la sexualidad. Si hablamos desde un punto de vista práctico en términos tanto de sexo (genético), como de género (una construcción social), la distinción binaria de “hombre o mujer,” no describe a una amplia gama de seres humanos. Mientras tanto, la sexualidad (una preferencia) elude cualquier categorización simple. En pocas palabras, a pesar de algunos aspectos binarios, (como el que una persona tiene un gen Y o no), género, sexo y sexualidad no son binarios y cada uno es un espectro complejo.

Para muchos es fácil imaginar que los humanos somos simples y que con saber el sexo de las personas ya tenemos suficiente. Pero cuando algunas personas no encajan dentro de esta pequeña clasificación, la gente que sí encaja puede confundirse y a veces hasta enojarse. Y, si es usted quien no encaja en estas categorías, pero cree que debería, entonces termina odiándose a sí mismo, y eso es peor.

Veamos si podemos explicar algo tan complejo en pocas palabras

Lo que hay entre las piernas es el SEXO. El sexo BIOLÓGICO. Y tiende a ser binario, es decir hombre o mujer, aunque hay problemas de salud que resultan en personas de sexo intermedio. Bueno, así de interesante y complicado como se ve, el resto es mucho más complicado.

El cerebro es quien decide con qué GÉNERO nos identificamos: ya sea que nos sintamos como hombre o como mujer o ninguno o ambos.

Entonces tenemos el GÉNERO y por otro lado tenemos la intensidad de IDENTIFICACIÓN con ese género, por ejemplo, yo me identifico como hombre. Sin embargo, una mujer BIOLÓGICAMENTE puede que se IDENTIFIQUE fuertemente a sí misma como hombre. Eso es sumamente incómodo, porque hay un montón de gente en el mundo que insiste en identificarlo como mujer, sólo porque tiene el cuerpo con el que de por sí se siente muy incómodo. Es por eso que el SEXO no determina el pronombre que debemos usar. Lo determina el GÉNERO.

Otra cosa es el corazón, metafóricamente hablando, es decir, hacia quien nos sentimos ATRAÍDOS: hombres, mujeres, todos los géneros. De nuevo, es una gama de posibilidades que incluye intensidad porque hay gente que no siente una atracción sexual fuerte para nada. Por eso es que «asexual» es una ORIENTACIÓN sexual.

Ahora que hemos lidiado con “cómo nos sentimos”, hablemos sobre lo que ocurre cuando involucramos a otras personas. Aquí entra la CONDUCTA o COMPORTAMIENTO sexual, que de hecho es muy diferente de la ORIENTACIÓN sexual. Eso puede resultar un poco extraño al principio, pero no lo es. Tomemos como ejemplo un sacerdote heterosexual. La ORIENTACIÓN de este sacerdote es heterosexual, pero por su religión, su COMPORTAMIENTO, es de celibato. Aquí no estamos hablando de la preferencia, sino de la conducta.

Ahora, por encima de todo esto están los ROLES DE GÉNERO, que son construidos por las sociedades, no por los individuos. Los roles de género obvios son «masculino» y «femenino».

Es importante recalcar que cada una de estas categorías es independiente de las demás. Por lo tanto, puede existir una mujer, desde el punto de vista BIOLÓGICO, que se identifique como un hombre (GÉNERO,) que sólo tenga sexo con mujeres (COMPORTAMIENTO,) a pesar de sentirse atraído tanto por hombres como por mujeres (ORIENTACIÓN,) pero que se sienta más a gusto en ROLES DE GÉNERO femeninos. Esta no será la combinación más común de esos factores, pero ciertamente no es algo raro.

Lo que es realmente importante, es que tengamos confianza y respeto en nosotros mismos y nos entendamos. Y, que además de respetarnos, que le concedamos el mismo entendimiento y respeto al resto de las personas a nuestro alrededor.