Solo 70 países se comprometen a reducir emisiones para el año 2030

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Con la ausencia de actores decisivos, como EE.UU. o China, y compromisos sin plazos claros de otras potencias industriales, como India, el éxito de la cumbre es más que dudoso

El telón de fondo de la Cumbre de Acción Climática celebrada este lunes en la ONU no podía ser más adecuado. Una jornada demasiado calurosa para finales de septiembre en Nueva York, con temperaturas de 30 grados y humedad molesta. Buena parte de Manhattan, en especial en los alrededores de la sede de la ONU, con las calles y avenidas empantanadas de coches y camiones de repartos, arrastrándose metro a metro. Los que iban a pie los esquivaban por una brea que parece pegajosa en los días de calor, entre el murmullo monótono y la nube de humo de los tubos de escape al ralentí.

La paradoja es que el atasco colosal se debía a la presencia de los líderes internacionales que buscan soluciones y compromisos para reducir emisiones de carbono como el que este lunes se tragaban los vecinos del Midtown. La seguridad que acompaña a Donald Trump -sobre todo-, Angela Merkel, Emmanuel Macron, Antonio Guterres o Pedro Sánchez provoca el colapso circulatorio.

Un colapso ínfimo -aunque relacionado con él- comparado con el que se discutía este lunes en la cumbre. Guterres, como secretario general de la ONU, ha hecho del cambio climático la prioridad de la organización internacional. Durante meses, ha pregonado que no se podía venir a la cumbre con buenas palabras o intenciones. Exigía compromisos claros y realistas para los líderes internacionales que quisieran intervenir y cubrir su imagen con el manto ecologista.

Greta Thunberg: «Debería estar en el colegio, al otro lado del océano. Pero os dirigís a los jóvenes en busca de esperanza, ¿cómo os atrevéis?»

«La emergencia climática es una carrera que estamos perdiendo, pero es una carrera que podemos ganar», aseguró Guterres en el inicio de la cumbre. Ganar esa carrera es cumplir los objetivos marcados para la ONU en cambio climático: eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, reducir las emisiones de carbono en un 45% para 2030 y conseguir la neutralidad de carbono en 2050. Todo ello para evitar que la temperatura global suba considerablemente menos de dos grados centígrados -con el objetivo de que se quede en 1,5 grados- y evitar riesgos asociados a ello como aumento del nivel del mar, deshielo, acidificación de los océanos o aumento de fenómenos meteorológicos catastróficos.

«Mi generación ha fallado en su responsabilidad de proteger nuestro planeta», declaró Guterres. «La crisis climática está causada por nosotros y las soluciones deben venir de nosotros. Tenemos las herramientas: la tecnología está de nuestro lado. Ya existen sustituciones tecnológicas disponibles para más del 70% de las emisiones actuales. Tenemos la hoja de ruta: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible y el Acuerdo de París. Y tenemos el imperativo: la ciencia innegable e irrefutable», añadió.

Precisamente, el inicio de la cumbre se producía un día después de un nuevo estudio de la Organización Meteorológica Mundial (WMO, en sus siglas en inglés), con resultados poco halagüeños. Las temperaturas globales van a subir entre 1,2 y 1,3 grados respecto a los niveles previos a la industrialización en cinco años, lo que hace casi imposible que se cumplan los objetivos del Acuerdo de París. Sobre todo, porque las emisiones de carbono están muy lejos de llegar a su techo. Entre 2015 y 2019, la presencia de dióxido de carbono en la atmósfera ha crecido un 20%. «Se necesitan acciones drásticas», señaló el jefe científico de la WMO, Omar Baddour.Greta Thunberg: «Los ojos de las generaciones futuras están sobre vosotros. Si elegís fallarnos, os lo digo: nunca os perdonaremos».

El secretario general de la ONU proporcionó otras cifras preocupantes: el último julio fue el mes más caluroso desde que se tienen registro, el trimestre de junio a agosto fue el verano más cálido en el hemisferio Norte y el segundo invierno más caluroso en el hemisferio Sur. El quinquenio 2015-2019 fue el más caluroso de la historia, añadió.

Demanda formal

Quien calentó la cumbre en la sede de la ONU fue Greta Thunberg, la adolescente sueca convertida en estrella global del activismo climático. En la misma jornada, junto con otros quince niños, presentó una demanda formal ante la ONU contra cinco países por violar sus derechos humanos al no tomar las acciones requeridas para parar el cambio climático. Los cinco países son Alemania, Francia, Brasil, Argentina y Turquía, todos ellos firmantes de la Convención sobre Derechos de los Niños y todos ellos entre los miembros que han aceptado la jurisdicción de la convención para que se planteen quejas formales por violaciones.

Después, en el pleno, Thunberg disparó contra los líderes mundiales por su inacción. «Me habéis robado mis sueños y mi infancia con vuestras palabras vacías», les dijo la joven, en un discurso apasionado, entrecortado por sollozos. «Está todo mal. Yo no debería estar aquí arriba. Debería estar en el colegio, al otro lado del océano. Pero os dirigís a los jóvenes en busca de esperanza, ¿cómo os atrevéis?».

«Estamos en el comienzo de una extinción masiva, y lo único de lo que habláis es de dinero y de cuentos de hada sobre crecimiento económico eterno, ¿cómo os atrevéis?», prosiguió. «Nos estáis fallando, pero la gente joven empieza a entender vuestra traición. Los ojos de las generaciones futuras están sobre vosotros. Si elegís fallarnos, os lo digo: nunca os perdonaremos».

El contrapunto a Thunberg fue el presidente de EE.UU. Desde su llegada al poder, ha seguido el camino opuesto al marcado por la ONU y por el Acuerdo de París, del que ha desvinculado a EE.UU. La Administración Trump ha desmantelado con eficiencia buena parte de la regulación medioambiental impuesta por su antecesor, Barack Obama. El lunes no se le esperaba en la cumbre del clima; de hecho, la había contraprogramado con un foro sobre persecución de minorías religiosas. Pero Trump siempre tiene un conejo bajo la manga y apareció en la sala. Fue un paso breve, durante las intervenciones de sus homólogos de India y Alemania, Narendra Modi y Angela Merkel.

Por la tribuna pasaron cerca de sesenta líderes de todo el mundo, que expusieron sus compromisos para reducir emisiones para 2030: Alemania duplicará hasta los 4.000 millones sus fondos para la lucha contra el cambio climático, por ejemplo. Pero con la ausencia de actores decisivos, como EE.UU. o China, y compromisos sin plazos claros de otras potencias industriales, como India, el éxito de la cumbre es más que dudoso.

Texto de Javier Ansorena para ABC