El organismo electoral en Bolivia le ha hecho un grave daño a nuestra democracia, provocando la pérdida de confianza en su actuación y convirtiéndose en la escena de un crimen.

Ya no es suficiente decir qué se hará mejor en el futuro. Porque para tener la esperanza de evitar que esto vuelva a pasar de nuevo, tenemos que saber la verdad.

Las manifestaciones que se están dando en todo el país en este momento, no son sobre izquierda o derecha o de «irse» o «permanecer». Se trata de si es realmente posible tener elecciones libres y justas de nuevo. Porque tal como está el sistema electoral, no creo que lo sea.

¿Cómo deseamos que la historia recuerde este momento? Tiene que ser como un punto de inflexión en nuestra democracia. No podemos permitir que ningún gobierno tenga nunca más tanto poder sin control.