Una respuesta global y simultánea de los principales focos de la COVID-19 basada en medidas «intensas» durante 8 semanas y una reducción del tráfico aéreo internacional reducirá el impacto y la transmisión de nuevas olas de la pandemia.

Así lo asegura un grupo de investigadores -en su mayoría de China- en un estudio llamado «La pandemia global de la COVID-19 exige intervenciones conjuntas para suprimir futuras olas» que este lunes publicó la revista científica estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El estudio tiene en cuenta el clima, la población y el tráfico aéreo para identificar los potenciales principales focos del coronavirus, así como localizaciones secundarias que define de un menor riesgo.

A través de un modelo matemático, los investigadores analizaron cómo medidas de intervención de distinta duración e intensidad reducirían la incidencia y la transmisión del virus, llegando a la conclusión de que 8 semanas de acciones «intensas» es lo ideal.

Estas medidas deben aplicarse primero en los principales focos, expandiéndose después a los considerados como secundarios.

Según el estudio, las medidas permitirían una reducción del 88,02 % de los casos, logrando un «control avanzado» de la transmisión en 46 de las 59 ubicaciones analizadas.

La reducción es mayor con este modelo que con los otros probados, como uno de 12 semanas con intensidad «moderada», que lograría disminuir el impacto del virus en un 79,95 %.

Además, los autores del estudio enfatizaron que con el fin de obtener un «rendimiento superior» de su modelo es necesaria una «intervención simultánea» en todas las ubicaciones de más alto riesgo.

«Debemos enfatizar que la transmisión comunitaria y el riesgo de propagación de la enfermedad relacionado con los viajes es muy probable que ocurran en todos los países. La colaboración estratégica en el esfuerzo global es por tanto imperativa», apuntaron.